Estoy escribiendo el borrador en mi habitación del hotel. Es de noche y éste es el último piso, el 11, y desde la ventana tengo frente a mí una gran parte de la ciudad pues no hay ningún edificio delante. A mi izquierda el puerto y a lo lejos un puente iluminado que cruza la bahía. Y el cielo muy estrellado. Una gozada.
Hoy voy a hacer una visita de templos y de la parte de la ciudad que fue europea. Salgo del hotel dispuesto a andar todo el día. Así ha resultado al final una paliza.
El otro día dije que en este país no se veía un policía. Pues esta mañana había siete con dos coches y un ciudadano que debía ser el propietario de otro que estaba estacionado en un carril. De los siete había unos que llevaban una porra pequeña, otros porra y arma y otros nada. De ellos dos chicas. No se veían signos de colisión y menos de heridos pero algo grave debía haber hecho aquel abatido conductor. Le preguntaban, medían el suelo con precisión y apuntaban en un formulario. Me hubiese encantado saber de qué le acusaban. Desde luego si la multa es proporcional a la dedicación prestada y a los medios empleados a aquel ciudadano lo crujirán. (more…)