47. Nagasaki, día 2. Segunda parte.

by

Acabo mi tour religioso en el templo Kofuku. Fue el primer templo zen chino de Japón y el lugar de nacimiento de la escuela Obaku de la secta zen japonesa rinzai.

Fue construido en 1620 cuando en China gobernaba la dinastía Ming y mercaderes chinos llegaron a Nagasaki y fundaron estos templos para rezar para tener un viaje seguro. Como era la época en que no querían a los cristianos y los chinos eran sospechosos de serlo, para demostrar su fe budista se pusieron a construir templos. Y éste fue uno de las más importantes. En una puerta de acceso al recinto tienen unos tablones horizontales en la parte inferior que se pueden quitar como barrera para evitar el acceso de los cerdos. Es lo que se emplea en mi pueblo para cerrar las acequias y que se llama tajadera. Vaya invento curioso.

Templo Kofuku

El fundador de la escuela Obaku del budismo zen en Japón, el maestro Ingen, llego aquí desde China en 1654 y estuvo durante un año en este santuario. La introducción de esta corriente en Japón tuvo una gran influencia en todas las artes e incluso en la cocina. El emperador Gomizunoh otorgó a Ingen el título de “Daiko Fushokokushi”, o sea “Maestro de la Nación de la Gran Luz que Siempre Brilla”. ¿Te imaginas cuando conocía a alguien? “Mira me llamo “Maestro de la Nación de la Gran Luz que Siempre Brilla” pero me puedes llamar Ingen”. Y es que ya no hay títulos como los de antes.

Regreso al mundo laico y paso por un conjunto precioso de puentes de piedra del siglo XVII. Un lugar encantador para pasear.

Ya es la hora y busco un lugar para comer. Este sitio está lleno de gente así que no será difícil encontrar alguno. La guía recomienda uno cuya especialidad es la anguila. No lo encuentro y al final me entero de que lo han cambiado por uno italiano. Cerca hay otro recomendado en el barrio chino. Su especialidad los fideos que aquí se llaman “saraudon”. Buenísimos. Me sientan al lado de un grifo de cerveza de barril y me percato que aquí la echan sin espuma y cuando faltan dos dedos para llenar el vaso cambian la palanca de posición y de otro chorrito que está paralelo al de la cerveza sale solo espuma. Como no soy experto en el tema quizás esto sea una tontería y en España también se hace así pero me ha sorprendido.

El restaurante es bastante grande y hay varias camareras, mayores de 40 años todas, vestidas de azul oscuro con cuello cerrado y un delantal blanco. Me han recordado a las camareras de “Los Espumosos” de Zaragoza de mi juventud, que no recuerdo como iban vestidas pero a mí me parecían mayores e iban vestidas muy austeras . Y no admitían propinas.

Y en estos ambientes tan populares me doy cuenta de que no hay nadie con tatuajes ni con agujeros no naturales. La verdad es que no me he fijado siquiera si llevan pendientes las señoras, pues suelen llevar las orejas tapadas por el pelo, pero desde luego no he visto nada colgando del belfo ni del hocico, aunque alguno habrá.

Después me voy al jardín de Glover. Se pasa por un barrio que fue la residencia de los holandeses y en el que todavía queda alguna casa de aquella época.

Jardines Glover

Llego al Glover que es como un parque temático lleno de turistas japoneses. Aquí lo que se ve son casas de europeos del siglo XIX y unos jardines muy cuidados.

Se llama así en honor de Thomas Blake Glover (1838-1911). Nacido en Escocia llegó a Nagasaki en 1859, estableciéndose aquí como comerciante. Tú tienes un hijo escocés y te dice a los 21 años que se quiere ir a Japón para hacer carrera allí y te da un ataque. Pero es que antes había gente así. Ahora un hijo a los 21 años te da un ataque porque no viene a dormir y no sabes donde ni con quien está. Antes por lo menos sabían que estaban en Nagasaki. Pues este Tomás prosperó se casó con una japonesa y tuvo dos hijos. Curioso fue que su mujer estuvo casada antes con un samurai pero se separó de él y más tarde encontró a Glover. Menos mal que ya se murió porque no sé si a los de la CEE les parecería bien que se casase con una divorciada. Vaya, que Glover no podría dar clases de religión en una escuela pública española. Pues este hombre ayudó mucho a la restauración de la monarquía y también al desarrollo industrial. Y en la colina en que estaba su casa estaban también las de otros europeos. Las tienen todas como pequeños museos etnográficos, aunque si quieres que te diga la verdad, excepto la de Glover, son más bien pequeñas. Vaya, mi comedor es más grande que el de la mayoría. Y el dormitorio también. En una de las casa alquilan trajes de época como si fuesen europeos de comienzos del XX y algunos y más algunas se pasean por allí y se fotografían. Solo he visto a un joven vestido como si fuese Napoleón. El resto eran señoritas.

Había en los jardines unos árboles floridos que eran una maravilla, especialmente un pruno y un magnolio. También hay un par de miradores sobre el puerto. En los jardines Glover me sentí como un turista japonés más. Una bonita manera de pasar la tarde.

De regreso paso por delante de la iglesia católica de Oura pero no entro. En una calle cercana encuentro el antiguo consulado británico. No sé como los dejaron establecerse después de lo del pobre de Matsudaira.

Nota religiosa o crítica de arte.

En los jardines Glover hay un estanque-fuente (no sé como llamarlo). El agua cae por una pared vertical que tiene algunos dibujos geométricos. Un panel explica el significado de esa “escultura”: “Esta cascada simboliza el sufrimiento y la salvación de los cristianos ocultos bajo la persecución”. Hasta aquí una explicación poética. Sigue. “Las estructuras de bloques triangulares que están encima de la superficie significan el altar con las pequeñas fuentes que lanzan los chorros verticalmente representando las velas”. “La piedra en la parte inferior derecha del altar representa a una mujer cristiana con alas de ángel; la piedra del centro es la Cruz y la de la izquierda el Cordero Divino”. Y acaba: “El agua que cae representa el proceso de salvarse de todos los sufrimientos y contradicciones y el ser guiado hacia la salvación”.

¿Habéis leído una crítica de arte actual? Pues lo mismo. Quizás el letrero en japonés diga otra cosa o lo ha escrito uno que no quiere que ningún buen budista o sintoísta se convierta al cristianismo después de leer eso. Porque lo podría haber escrito Marx. Groucho.

Pregunta sobre ordenamiento educativo.
¿Puede el príncipe Felipe de Borbón ser profesor de religión en una escuela pública?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s