Si ayer hubiese sido un día con una climatología favorable esta crónica sería “Nagasaki. Día 2”, pero es que no pude ver nada.
Hoy me he despertado más tarde que ningún día: no entraba luz en la habitación y el despertador no ha funcionado. Es un fallo de mi superreloj: cuando la carga de mi batería está baja solo siguen funcionando las manecillas y como por la noche no se carga…no ha sonado. Además la noche anterior había dormido mal: había tenido pesadillas pues había soñado con un enemigo. Pero esta noche ha sido de lo más reparadora.
Cuando voy a salir dispuesto a ver el mundo descubro, afortunadamente, que la mochila pequeña que llevo en los recorridos diarios tiene un agujero en la parte inferior por la que hubiese perdido parte del equipaje. (more…)