Discrepo de Greta.

13/10/2026 by

Greta ha visitado los disturbios de París y ha llegado a una frase peregrina «Nos están robando el futuro». La razón por la que discrepo de Greta podría ser que los activistas que no viven de otra actividad o los misioneros de todas las causas nobles no me convencen. No es eso. Es que su frase es ontológicamente imposible. Nadie vivo puede robar el futuro. Ni siquiera un bolígrafo bic del futuro El que quiera que lo intente. Entiendo lo que quiere decir para emocionarnos y sublevarnos para su causa, pero no lo que dice. Además decir que «ellos» «están «robándonos» acusa de manera efectista a todos los que no están con ella.
A propósito de futuro, Greta no parece haber leído la extraordinaria frase atribuida a Fernando III el Santo que dice » Ningún joven hay tan sano que no pueda morir mañana, ni viejo tan achacoso que no pueda vivir un día más.

73. Grecia 2025. Final VI. Final Final. (Vaya, que no hay más, que es el último artículo)

12/08/2026 by

Hay que ir a ver exposiciones.

Lo que se aprende en las exposiciones.

Veo una de libros armenios y descubro un tipo de caligrafía o de tipo de imprenta llamado “erkat agir”, “escritura de hierro”, que empleo a continuación.

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72. Grecia 2025. Final V.

11/08/2026 by

Fiarte, o no, de las guías.

Generalmente te puedes fiar de ellas y yo lo hago, pero a veces…

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71. Grecia 2025. Final IV.

10/08/2026 by

La psicostasis.

Braga. Catedral.

Creo que ya lo he escrito antes: descubrí el concepto de la psicostasis en un viaje a Bulgaria gracias a uno de los compañeros de viaje, de esos por los que merece la pena viajar: una persona muy culta y nada soberbia a pesar de ello.

A partir de entonces ha sido una constante en nuestros viajes fotografiar las escenas donde aparece ese “acto de valoración de un alma mediante su pesaje”, como la define Wikipedia.

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70. Grecia 2025. Final III.

09/08/2026 by

“O tempora, o mores”. I.

Aquí el pasado y el presente de un noray que una vez fue un orgulloso soporte de los barcos que quedaban así fuertemente amarrados al muelle y que ahora se ha convertido en un humilde cenicero.

Los navegantes solitarios como Miquel se sentirían seguros con un noray como este al amarrar su velero, pero ahora, ya ves, no sirve para nada, solo para llenarlo de colillas y en lugar de dedicarle un poema épico le dedicarán una elegía.  

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