
Regresamos a la parte central del pueblo y nos hemos encontrado la Grecia que esperábamos: muy poca gente, apenas nadie (se han debido ir todos en el ferri que vimos hace un rato), con rincones preciosos y algunas casas medio abandonadas o directamente en ruinas. Y eso que era la parte más cercana al centro, o lo que creíamos centro, donde está el muelle al que llega el ferri, la comisaría de policía, la oficina de correos…
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