
Acabé el artículo anterior diciendo que el monasterio de San Juan el Teólogo era algo fuera de serie, pues a pesar de eso estábamos solos.
Vaya, solos cuando llegamos, pero en todo el tiempo que hemos estado allí solo han venido una pareja de franceses, otra pareja mayor y cuando nos íbamos otra pareja más mayor todavía con un perro cada uno.
No entiendo a esa gente que viajan con perros y más estos de hoy que parecían extranjeros.
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