Llego antes de lo previsto a Tokúshima así que intento adelantar la hora de mi billete. Ya sé que me repito pero es que me parece imposible: lo hacen, no tardan ni cinco segundos y encima te sonríen. Lo de la sonrisa lo he imaginado porque me ha tocado la misma jovencita que me lo vendió la primera vez y que seguía llevando mascarilla. Le pregunto si es por la alergia primaveral y el polen. No, que está resfriada.
Voy al hotel a buscar el equipaje y como en la estación un bol de fideos. Buenísimos.
El recorrido de esta tarde será: salgo de Tokúshima en un superexpreso. Cambio en Takamatsu donde cojo un tren “local” hasta Tadotsu y desde allí en otro superexpreso hasta Kotokira. (more…)