Llegamos al Bund y sigue pareciéndonos una maravilla.
Antes de subir al paseo fluvial hay un gran jardín vertical y el personal se fotografía delante de esa pared y a veces es muy divertido ver las poses que hacen. De todas maneras tener de fondo Pudong mejora cualquier fotografía.
Hoy no hay demasiada gente aunque sí nos encontramos con occidentales mayores que dan la impresión de formar parte de un grupo pero desperdigado, nada que ver con los uniformados (de cabeza) abuelos chinos.


De de Sik Sik Yuen Wong nos vamos a un cercano centro comercial para comer y en la mesa de al lado un señor ha pedido un especie de bocadillo de hamburguesa y como no debe saber que se come con la mano, y con los palillos es imposible hacerlo, le ha clavado el tenedor en el centro y se lo come de esta guisa.