Cuando acabamos el de la India preparamos el siguiente y pensábamos ir a Japón, lugar que he visitado dos veces, pero Marisa ninguna. Mi madre estaba bien dentro de los achaques debidos a su edad, 90 años, pero nos pareció que podría ser demasiado tiempo, un mes, y demasiado lejos si le sucedía algo. Así que cambiamos un mes en Japón por 15 días entre Estambul y Tiflis.
Estas pasadas navidades mi madre enfermó y hace un mes falleció.
Las crónicas de este viaje tienen la particularidad de que aunque se refieren a unos días del mes de marzo del 2014, han sido escritas en la primavera del 2021 aprovechando las restricciones de movimiento de la pandemia de la COVID-19.
Otra particularidad es que a diferencia de otros relatos en este no tengo borrador de todos los días por lo cual deberé echar mano de las fotografías que tomamos y de los lejanos recuerdos de aquellos días.
Esta crónica “0” no la publiqué en algunos de mis viajes y algún amigo se me quejó de que la echaba en falta. También algún otro amigo se me había quejado por lo contrario, porque era algo superfluo dado que este tema no tenía que ver nada con el viaje y sobre todo porque al escribir con retraso sobre situaciones pretéritas habían perdido interés.
Así que este viaje que escribo con tanto retraso vuelvo a publicarla, pero con la frase que siempre utilizo: que puede ocurrir “…esa falta de sincronía entre cuando se producen los hechos y los lees, pero no cuando los escribo”.