
Se han ido los viajeros a Bután y así nos quedamos anchos en nuestro departamento, aunque de vez en cuando se sienta alguno allí, no sabemos si es su sitio o lo hace porque le apetece, pero creo que es esto último.

He dormido de un tirón desde las 10 y media de la noche hasta las 5 y pico pues el amanecer ha entrado a raudales por las ventanas y aunque los de nuestro departamento no se han movido, sí lo han hecho las literas del pasillo.
(La señorita de la foto no ha sido la del despertar, que la toma es posterior. Es solo para mostrar la disposición de las literas del pasillo).

(Esta fotografía es de un céntrica calle de Calcuta, aunque parezca mentira).
Estoy escribiendo en el tren en lo que esperaba que fuese un agradable y tranquilo viaje, pero…

Camino del siguiente pandal nos encontramos con una procesión o un pequeño tumulto de señoras que danzan alrededor de un grupo figuras de algún pandal, algunas de las cuales parecen casi en estado de trance y con la cara pintada de rojo, como es habitual entre las señoras hoy.

En nuestro recorrido matutino en un patio encontramos una especie de cocina comunal o quizás de un restaurante donde están preparando grandes marmitas. También podría ser para la comida que ofrecen en algunos pandals, pues debe ser para muchas personas, dado el tamaño de la preparación.