26. India 2019. 8 de octubre, martes. Undécimo día de viaje. Calcuta. Día 5. Segunda parte.

by

En nuestro recorrido matutino en un patio encontramos una especie de cocina comunal o quizás de un restaurante donde están preparando grandes marmitas. También podría ser para la comida que ofrecen en algunos pandals, pues debe  ser para muchas personas, dado el tamaño de la preparación.

Antes de llegar al primer gran pandal ya encontramos señoras con las caras profusamente pintadas de rojo. Es la pintura que se ponen unas a las otras para indicar que están felizmente casadas o para desearles esa felicidad.

Y Marisa tampoco ha podido sustraerse a esta tradición. Vaya, que no le han dejado.

El primer pandal está dedicado al mundo extraterrestre. No se cómo lo verán los puristas del hinduismo pues aquello es una excentricidad total, aunque la figura de Durga y los demás dioses familiares siga siendo  convencional.

Durante el recorrido callejero un anuncio en una puerta llama mi atención. Dice que enseñaban multitud de cosas, como verás en la fotografía, pero lo que más me sorprende es que en este país líder mundial en el desarrollo del software hayan hecho este anuncio a mano sobre un papel. Y les ha salido bastante chapucero.

También una pintada con carácter conservacionista bastante ingenua para los tiempos que vivimos.

Y a su lado otra más  catastrofista, pero en el horizonte del 2090, con una grafía que me recuerda a algunos tebeos de los años 60, quizás Moebius.

Alrededor de los pandals grandes suele haber un pequeño parque de atracciones infantil y también algunos puestecitos que en muchos casos son de “paan”. Hoy los que hemos visto eran de lo más artístico: además de los elementos habituales colocaban otros de colores diversos que los hacían muy fotogénicos. No sé si también tendrán efectos psicotrópicos o son solo de atrezo.

Además colocan las hojas de betel preparadas encima de bloques de hielo, lo que no suele ser habitual en los puestos de paan callejeros. Tampoco sé si esta particularidad les hace ser más activos o solo es por la sensación fría en la boca.

NB

Sobre el “paan”.

Los que me habéis leído mis crónicas de otros viajes a la India ya sabéis  a qué me refiero con este nombre.

De Wikipedia:  “es una mezcla estimulante de la nuez de areca, hoja de betel y cal de conchas, mezclado a veces con tabaco curado,​ y aderezado con clavo de olor, cardamomo, anís, endulzantes u otros ingredientes según el gusto local, que se masca en el Sudeste y Sur de Asia por su efecto estimulante y psicotrópico. Es una sustancia adictiva y un cancerígeno de primer orden”.

El segundo pandal se llama Sabajarnin, allí volvemos a encontrar las barreras de bambú en las calles cercanas y las señoras con la cara tiznada de rojo.

Y como seguimos siendo una extravagancia en aquel entorno nos piden fotografiarnos con ellas, situación que aprovechamos para fotografiarlas también a ellas.

Este panda tiene una entrada de los más extraña con grandes calabazas colgando y unas figuras filiformes y unas grandes y gordas carotas de las que desconozco el significado.

El interior aunque con las características  convencionales de todos los pandals tiene algunas notas que lo diferencian.

Un lugar muy interesante del que echo en falta un folleto explicativo de lo que intenta representar, más allá de lo evidente.

Las señoras intentan manchar con sus polvos rojos las figuras pero se tienen que limitar   las más  cercanas.

Etiquetas: , , , , ,