29. India 2019. 10 de octubre, jueves. Décimo tercero día de viaje. De Calcuta a Guwahati. Primera parte.

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He dormido de un tirón desde las 10 y media de la noche hasta las 5 y pico pues el amanecer ha entrado a raudales por las ventanas y aunque los de nuestro departamento no se han movido, sí lo han hecho las literas del pasillo.

(La señorita de la foto no ha sido la del despertar, que la toma  es posterior. Es solo para mostrar la disposición de las literas del pasillo).

 

Porque esta es una característica  de estos trenes: además de las 6 literas por departamento en la clase 3AC hay dos más en el pasillo y los de hoy han empezado a charlar en cuanto se han despertado.  Esta es otra peculiaridad  del personal indio además de la de intentar ocupar todo el espacio disponible, les pertenezca o no, y es que no hay ningún respeto por el prójimo: si tienen que hablar, aunque todo el mundo esté durmiendo, pues  hablan.

Y enseguida ha empezado el desfile de vendedores: uno cada minuto o menos. Y al lado de las ofertas  casi medievales, como cucuruchos de papel con cacahuetes y diversos tipos de comida, pasan los que ofrecen agua,  té, siempre con leche, los de niquis, los de diversos textiles, bolsos,… y ahora también de tecnología como “memory cards”, “pen drives”, “power banks”,  y algo que suena a “bluetooth”.  Y “breakfast” del “pantry car”.

A nosotros solo nos interesa el té negro, vaya sin leche, pues Marisa no se atreve con los desayunos indios y yo, por problemas intestinales puntuales me tengo que limitar a esa infusión.

Así que voy al “pantry car” para ver si así puedo conseguirlo, pues no me he entendido con el joven que ofrecía los desayunos, vaya el problema de apartarte de la oferta estándar.

NB.

El “pantry car” es un vagón, o parte de él, donde se almacena la comida que se cocinará durante el recorrido en una cocina incluida en ese departamento. No tiene mesas o servicio de restaurante como tal sino que te lo sirven en tu departamento normalmente bajo petición, así que generalmente los que  pasan ofreciendo comida ya hecha suelen ser vendedores ambulantes que suben al tren con la comida cocinada.

No todos los trenes disponen de “pantry car”, pero en todos te ofrecerán comida vendedores mil.

Hay viajeros que prefieren comprar la comida, generalmente fritos o arroces tipo curry, en los puestos de los andenes, algunos con cocina, que hay en algunas estaciones, aprovechando los largos tiempos de las paradas.

Este coche tiene una cocina  que parece sacada  del infierno de Dante, pero que en lugar de papas y obispos lo que hay son cocineros. Intento hacer una foto pero me dicen que no: “no, es que iba a hacer una foto de la lista de precios”, pues a pesar de que el “empleado controlador” me ha dicho que no había “black tea” veo que en la lista hay un “tea with tea bag”.  Se lo digo. Le dice algo a un empleado y a mí que le siga. Llegamos al sitio donde están los camareros del “pantry car”, los que han recorrido el tren ofreciendo  el desayuno. Les explica algo y compruebo que no me hacen ni puto caso. Error. Al cabo de media hora aparece uno ofreciéndonos el té. No hay nada como no saber bengalí. Ni hindi.

El té nos lo sirven en un vasito de la marca “NASCAFÉ”. ¡Cómo son los indios para aprovechar el tirón de las marcas famosas!

En uno de nuestros  primeros viajes  a este país estuvimos en un pueblo del que no recuerdo el nombre, pero que era muy famoso entre los recién casados por sus abundantes hoteles que se dedicaban a las “honeymoons”. Pues bien alguno de estos establecimientos tenían el nombre como de alguna cadena internacional famosa al que le cambiaban o añadían alguna letra. Así recuerdo un “Hiltone”. Pues hoy “Nascafé”. Hasta con acento en la e.

El joven amable del grupo del departamento me dijo que iban a Bután  y que para eso se bajarían en NJP a las 6 de la mañana. A esa hora siguen todos en la litera. Cuando se despierta a las 7 le pregunto si es que el tren va con retraso. Pues no, es que se bajan en Falakata, que es la estación más cercana a Bután. Eso se llama saber el recorrido o quizás piensa que un extranjero como yo sí conoce NJP, estación muy importante,  pero no Falakata.

Y tenía razón pues en NJP he estado varias veces y de la otra no sabía nada.

Así al final llegamos a esa estación donde compruebo de nuevo el problema, “mi problema”, con las terminaciones numérica inglesas con el “teen” y el “ty”: no eran  40, que eran 14.

(Al escribir la crónica en el ordenador compruebo que esa ciudad está situada a unos 20 km de la frontera de Bután en una zona que es un estrechamiento de la India de unos 50 km de ancho entre ese país y Bangladesh).

Aquí el enlace a Google Maps para que lo sitúes.

Turismo en Bután.

Los turistas que desean viajar a Bután deben pagar  250$ por día al gobierno de ese país en los que están incluidos 65$ de “sustainable development fee”, SDF, excepto los  de India, Bangladesh y Maldivas.

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2 comentarios to “29. India 2019. 10 de octubre, jueves. Décimo tercero día de viaje. De Calcuta a Guwahati. Primera parte.”

  1. Luigi Says:

    Muy bonita la foto de la señorita sentada en litera , me ha recordado a una pintura de Hopper

    Los “ niquis”, hoy en día es una palabra que no se utiliza prácticamente nada y como me recuerda a la yaya..

  2. alelsoles Says:

    No se utiliza, tienes razón, pero todavía está en el diccionario de la RAE: 1. m. polo (‖ prenda de punto). Y curiosamente es una palabra de origen alemán según dice el mismo diccionario: “Del al. Nicki”.

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