Hoy ha sido un día redondo, pero…
Ha amanecido el día más claro y sin nubes desde que estamos aquí y como queríamos dedicar el día a la naturaleza no podíamos estar más satisfechos.
Hoy ha sido un día redondo, pero…
Ha amanecido el día más claro y sin nubes desde que estamos aquí y como queríamos dedicar el día a la naturaleza no podíamos estar más satisfechos.
Después del HSBC pasamos por el túnel que atravesamos el otro día y que estaba lleno de señoras por el suelo que le daban un aspecto de “túnel de sin techo”. Pues hoy nadie y todo limpísimo. Ya dije que el sábado debía ser un lugar de encuentro de criadas en su día libre.
Visitamos otros edificios en aquel entorno y hay uno con un apodo curioso: el “Jardine House”, llamado popularmente (según la guía) como “House of 1000 Arseholes”. En castellano: “la casa de los mil ojetes”.
Realmente son 1750.
Ni un día sin su afán. Y todo por culpa del difícil visado para China.
El proceso sí lo recuerdas: rellenas el formulario, añades fotos, información de vuelos, hoteles, tren, la fe de bautismo (esto realmente no lo piden, pero por casualidad), pasas con todo ello por una mesa de comprobación de la documentación tras una cola de varias horas, luego te dan un papelito y esperas a que te llamen desde una ventanilla donde vuelven a repasar todo, todo, todo. Y si no tienes problema de ningún tipo (no fue nuestro caso), te dan otro numerito y esperas a que te llamen desde el cajero para que pagues el importe del visado.
Domingo de Ramos y ni se nota. ¿Ocurrirá lo mismo en España?
Quiero decir si tampoco se notará en la España que no lo ha podido evitar. O sea en todo el personal que no se ha ido a una playa del Mediterráneo, a Canarias o a Praga.