20. Hong Kong-Macao-Shanghái. 2018. 28 de marzo, miércoles. Noveno día de viaje. Hong Kong, día 8. Segunda parte.

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Después del HSBC pasamos por el túnel que atravesamos el otro día y que estaba lleno de señoras por el suelo que le daban un aspecto de “túnel de sin techo”. Pues hoy nadie y todo limpísimo. Ya dije que el sábado debía ser un lugar de encuentro de criadas en su día libre.

Visitamos otros edificios en aquel entorno y hay uno con un apodo curioso: el “Jardine House”, llamado popularmente (según la guía) como “House of 1000 Arseholes”. En castellano: “la casa de los mil ojetes”.

Realmente son 1750.

 

 

Nos damos una vuelta por unas plazas que hay entre los grandes rascacielos como la “Exchange Square” con bonitas estatuas y edificios increíbles.


Hay bastantes occidentales con aspecto de trabajar en multinacionales y veo a uno que habla animadamente consigo mismo. Vaya, no es así, pero como solo lleva un pequeño auricular lo parece.


Pienso en la cantidad de tiempo y energía (y quizás de masa, aunque este no lo parece) que hemos perdido muchos con aspectos vanos del trabajo que luego a nadie han interesado.

¡Crees que hay mayor tontería que defender con ahínco un protocolo de comunicaciones?

Algún día (quizás ahora mismo) ese rubicundo señor se haya quitado su traje y esté desnudo frente al espejo de su cuarto de baño preguntándose: “¿Y a mí qué cojones me importa que la “Snadus International” compre caolín verde?”.

Espero que solo sea un arrebato momentáneo de sensatez y vuelva enseguida a la alienación habitual y pueda dormir bien.

Y para acabar el día nos vamos a ver las carreras de caballos de Happy Valley.

La primera gracia es que se llega allí en tranvía, bueno, nosotros, que tú puedes ir como quieras.


En el tranvía se pone a charlar conmigo un coreano. Me insiste que es de Corea del Sur. A mí me parecía obvio, pero estando aquí quizás no lo sea tanto.

Y va y me pregunta si en España ponen muchas bombas. Primero me dejó descolocado la pregunta, pero luego pensé en la comparación de Corea o Japón con Europa y deben pensar que estamos en guerra. Porque además en esos dos países no ves a un policía por la calle nunca. O casi

Y la pregunta era interesada porque me dice que quiere hacer el Camino de Santiago, una semana en bicicleta y que quizá encuentre esposa. Me hubiese gustado explicarle la dificultad de ligar con una española siendo coreano, pero iba en un grupo con su guía y este les ha hecho bajar a mitad del recorrido.


Atraviesas una buena parte de la ciudad en el piso superior viendo las gentes, las calles, el ambiente,… Y otra ventaja es que además vas a la última parada, porque el único inconveniente del tranvía es saber donde bajar.

Solo hay carreras los miércoles; empiezan a las 7 y cuarto de la tarde, pero el recinto lo abren a las 5 y pico.
Y es un espectáculo, muy, muy recomendable. A no ser que seas de los que defienden que a los caballos no se les debe montar. Si eres de ellos y para que te quedes tranquilo te diré que los que se suben encima deben pesar como un niño de 8 años. Pero delgadito.


Pagas la entrada de 10 HK$ con la tarjeta Octopus y ya estás metido de lleno en aquel ambiente tan diferente del resto.

Dado mi desconocimiento total del tema he tenido que preguntar a un elegante empleado por donde me podía mover: por la planta baja y el primer piso. De todas maneras estaba a claro que si intentabas ir más allá te impedían el paso. Para acceder a “pisos superiores” debes sacar una entrada especial o ser socio de algo.

Luego le he tenido que preguntar a un aficionado cuántas carreras había y cada cuánto se sucedían: 8 carreras y cada media hora.

Nada más entrar hay bastantes puestos de cerveza aunque también anunciaban sangría a 22€ el litro.


Unos guapos modelos occidentales estaban haciendo propaganda de algo y el personal se fotografía con ellos.


Las carreras son cortísimas: un poco más de un minuto y medio, aunque quizás las haya más largas, pero nosotros solo hemos estado en tres.


Regresamos con el mismo tranvía ya de noche.
Un final del día muy interesante.

Duda.


Si quiero escribir como los políticos españoles el sintagma “Unos guapos modelos occidentales”, ¿cómo debería hacerlo?

A. Unos guapos modelos occidentales.

B. Unos guapos modelos occidentales y unas guapas modelos occidentales.

C. Unos guapos y unas guapas modelos occidentales.

D. Unas guapas modelos occidentales. (Este es el modelo “Podemos”).

E. Un@s guap@s model@s human@s. (Este es el modelo “inclusión total”).

Que es un sindiós.

 

 

 

 

 

 

 

Información adicional sobre Happy Valley.


Leí en una revista que aquí se celebran las carreras de caballos más emocionantes del mundo y que el “Hong Kong Jockey Club” es  el más poderoso en este entorno. Es también la empresa que paga más impuestos en la ciudad y su principal benefactora. Tiene 23 mil miembros y su presidente es un alemán de nombre impronunciable, sobre todo para los chinos con tanta erre: Winfried Engelbrecht-Bresges. Pero para hacerlo fácil le llaman “EB”. Y parece que ha sido este hombre quien ha disparado los ingresos de esta sociedad: en el año financiero 2017-2018 (que acabó el 30 de junio)tuvo unos ingresos de 234 mil millones de dólares de Hong Kong, unos 26 mil millones de euros. Para comparar: los ingresos del Banco de Santander en 2017 fueron de 48.392 millones de euros.
El Jockey Club pagó 22,6 mil millones de HK$ de impuestos y contribuyó con 4,2 mil millones de HK$ a las donaciones para fines sociales.


E imagino que después de haber leído todo esto te interesará ser miembro de ese club.

Hay cuatro clases de miembros: Racing, Full, The Racing Club Membership y Corporate, cada uno con diferentes privilegios y servicios.

Racing: son unos 9.000 y para pertenecer a ese grupo debes pagar 150.000HK$ de entrada y 850 mensuales.
¿Basta con pagar?
Nooo. Que debes ser propuesto por una serie de socios determinados.

Full: son 14.900 que deben pagar 700.000 de entrada y 2.200 mensuales. Y también tienen que ser propuestos por otros socios.

Racing Club Membership: ya no dicen ni cuántos son, ni lo que deben pagar, pero sí que la selección se hace por la junta directiva después de presentar la solicitud y que te pueden rechazar sin darte explicaciones.

Corporate: estos son miembros importantes de corporaciones internacionales o grandes compañías que los presentan para formar parte del club. Las cuotas: 2.200.000HK$, uno 250 mil euros de entrada o el doble si se inscriben de otra manera y un pago mensual de 2.200HK$. Y en este caso la elección es por invitación del club solamente.

¿Qué te parece?
Finalmente hay otra clase especial para los chinos de Pekín, pero como no eres uno de ellos no merece la pena que la explique, y los robots chinos que me leen ya la conocen. Además los robots no son elegibles para miembros del club. Imagino.

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