Probablemente da para sesudos análisis y no seré quien los haga. El hecho y sus repercusiones me han dejado como decía el admirable Gino Paoli un regusto amargo. Además en el momento de escuchar a Gómez insistir en que para defender su honorabilidad llegaría hasta los tribunales, pensé en el refran «No hay pleito bueno sino el ajeno” y en la fe tan ciega (y sin ninguno de los otros cuatro sentidos) que hay que tener en la Justicia española para creer que te devolverán la «honorabilidad» como a aquella buena mujer a quien arrastraron por el fango más hediondo hace 14 años y a quien nadie ha tenido a bien devolver nada ni indemnizar con un dinero de miseria.
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El caso de Tomás Gómez.
16/02/2015El profesor Cipolla y los políticos estúpidos.
13/02/2015En algún sitio de este blog he escrito que no aparecerían insultos en él. ¿Y lo de estúpidos? dirá alguno de los escasos lectores. Y aquí entra en el tema el gran Cipolla.
En 1992, después de la lectura de uno de sus libros de historia económica cayo en mis manos el libro de Carlo Cipolla «Alleggro ma non troppo» (more…)
En defensa de Monedero.
11/02/2015Para quienes creen que la indignación apareció de repente el 15M, hay que recordar que hace muchos más de 2.500 años el profeta Miqueas escribió: «desapareció de la tierra el piadoso y no queda ni un justo entre los hombres». Y como no solemos leer en arameo su traducción al inglés dice «The good man is perished out of the earth», «el hombre bueno ha desaparecido de la tierra». Dice su entrada en Wikipedia que Miqueas denunció a los ricos como hace también Juan Carlos Monedero en algún mitin. (more…)
Un tema del que no habla ni Podemos.
09/02/2015El secuestro del Parlamento. El problema más urgente en España en estos momentos es resolver el secuestro de las dos cámaras del Parlamento: El Congreso y el Senado. (more…)
Nadie es indispensable.
09/12/2014La facilidad con la que se sustituyen las personas en las cúpulas de los partidos e instituciones es una prueba visible de que las personas no somos indispensables. Ni aquellas que se nos presentan como «carismáticas» e imposibles de reemplazar. ¡Qué digo indispensables! Ni recomendables parecen una vez desechadas.
Los que si son indispensables son los «cargos» a rellenar. Hay que poner con rapidez caras al Rata primero y al segundo y sucesivos. Abrillantar la jerarquía.