El profesor Cipolla y los políticos estúpidos.

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En algún sitio de este blog he escrito que no aparecerían insultos en él. ¿Y lo de estúpidos? dirá alguno de los escasos lectores. Y aquí entra en el tema el gran Cipolla.
En 1992, después de la lectura de uno de sus libros de historia económica cayo en mis manos el libro de Carlo Cipolla “Alleggro ma non troppo” en traducción de María Pons que como su autor dice está escrito como un divertimento que tuvo que dar a la imprenta por el éxito que tuvo entre sus amigos a quienes dejó leerlo. No es que Cipolla no tuviese en consideración su obrita por el hecho de ser humorística puesto que dice en el prólogo que “siempre que se presente la ocasión de practicar el humorismo es un deber social impedir que tal ocasión se pierda” pero no deja de ser sorprendente que un historiador de la economía con una obra extensa y rigurosa pase a la historia por una obra de humor. Con enjundia, pero de humor.
Carlo Cipolla (1922-2000) fué un reputado historiador italiano y profesor en universidades italianas y en la de  Berkeley en Estados Unidos.
En su libro “Allegro ma non troppo”, obra de unas setenta páginas incluye dos  pequeñas joyas: una llamada “El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la Edad Media” que tiene mucha información y mucho ingenio y la segunda a la que me referiré ” Las leyes fundamentales de la estupidez humana”. Quien quiera leerla podrá encontrarla con facilidad en Internet (por ejemplo en la Universidad Autónoma de Méjico) y si la compra se alegrará de haberlo hecho.

No resumo ” Las leyes fundamentales de la estupidez humana” porque un resumen aunque sea sólo de las “leyes” no hace honor a una obra que creo que debe ser apreciada por completo. Ha sido reeditada hace dos años por Editorial Crítica de Planeta.

¿Porqué digo que estúpido no es un insulto? Porque estúpido es un “tipo” de persona que la tercera ley fundamental de la estupidez define como “persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.”

La primera vez que, recientemente, recordé la obrita de Cipolla fue cuando empecé a escuchar a varios políticos catalanes hablar de independencia en serio. Vi que estaban dispuestos a causar todos los perjuicios que hiciera falta para conseguir su propósito con el que, en general, ellos personalmente no iban a ganar nada en la mayoría de los casos aunque alguno saldría de ahí como “Padre fundador de Catalunya”. Cipolla dice que entre las ganancias y pérdidas deben incluirse las económicas y también las psicológicas y emotivas, por lo que para mí esos políticos serían una mezcla de estúpidos y bandidos. No concibo que nadie con cabeza crea que una escisión independentista pueda lograrse sin enormes perjuicios (o algo peor) aunque sólo sea por la dificultad de una separación equitativa de los activos y pasivos patrimoniales. ¿Quien no conoce un divorcio de sólo dos personas? Bandido o malvado es otra categoría que usa Cipolla para englobar a quienes hacen daño a otros  pero obtienen un provecho para sí.

Explicado ya que estúpido tal como se usa aquí no es un insulto sino una categoría clasificatoria, debo decir que los políticos españoles en el Gobierno y más cuanto más tienen que ver con la conducta hacia los enfermos de hepatitis C son unos estúpidos sin solución. ¿Puede alguien en su sano juicio pensar que en el año 2014 se puede, por falta de dinero, dejar morir a unos enfermos para cuya situación existe una cura casi completa?. ¿Puede alguien pensar que va a sacar alguna ganancia de algún tipo con esa decisión?. Si no saben hacerlo mejor que subcontraten la  negociación del Sovaldi con Varoufakis que parece que tiene la testosterona que les  hace falta. O con el Ministerio de Sanidad de la República de la India que ha reducido el coste del tratamiento de 84.000 a 300 dólares. El coste total inicial para los pacientes españoles bajaría de unos 800 millones a 12 millones. Aún si se paga el precio total de Sovaldi, ¿qué son 800 millones para salvar muchas vidas en un país que se ha gastado mucho más que eso en aeropuertos para peatones?.

Se puede pensar que el tipo de estúpido es un cajón clasificatorio muy benigno para estas personas, pero eso es que todavía no han leído la obra de Cipolla, cuya quinta ley fundamental dice: “La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.” y “El estúpido es más peligroso que el malvado.”

Postdata. A partir de hoy dejaré, en primera instancia, de consultar Wikipedia en español e iré al inglés directamente. La versión española de la, por otra parte, maravillosa Wikipedia está sembrada de artículos escritos por “trolls” y en el caso de temas sociales monopolizada por interesados y parciales nacionalistas de vario pelaje. Veamos el que atañe a sofosbuvir (nombre del compuesto cuyo nombre comercial es Sovaldi, la medicina para la hepatitis C).

En inglés dice “Combinations of sofosbuvir with NS5A inhibitors, such as daclatasvir or ledipasvir, have shown sustained virological response rates of up to 100% in people infected with HCV”, es decir ausencia completa del virus y al discutir del elevado coste del fármaco expresa muchos matices y opiniones  sobre la priorización de los pacientes que deben recibirlo, pero no expresa ninguna reticencia respecto a la eficacia del fármaco.

En español dice: “Un grupo de expertos norteamericanos en salud (California Technology Assessment Forum), que evaluaron las evidencias disponibles del fármaco, consideraron que el precio no está justificado, ni es asumible para la sociedad en general, teniendo en cuenta que las mejoras que ofrece en relación a otros tratamientos disponibles para la hepatitis C son modestas.”  A quien haya escrito la entrada de sofosbuvir en  español le digo que el informe del California Technology Assessment Forum que he tenido el coraje de leer expresa muchas dudas respecto a la posibilidad de afrontar el tratamiento por su coste y de que sea socialmente asumible, pero ninguna duda respecto a su eficacia. No puedo entender qué razones puede usted tener para falsear ese hecho.

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2 comentarios to “El profesor Cipolla y los políticos estúpidos.”

  1. Al de la India Says:

    Leí una noticia del Times of india sobre la patente del Sovaldis y el artículo acaba con esta frase del presidente de la “Delhi Network of Positive People”, asociación que lucha para mejorar la calidad de vida de los seropositivos: “Just as Gilead has said it will strongly defend its intellectual property rights, we will strongly defend the human rights of those who need access to these drugs. Gilead cannot pick or choose who will benefit from low cost generic versions of the medicine. With this patent challenge we fight for the right of all developing countries to access generic versions and not just Indian patients”.
    ¡Bien por los indios y bien por tu artículo!

  2. LaotraMarisa Says:

    El modo en que actúan las farmacéuticas y la aceptación sin protesta de sus condiciones por parte de los gobiernos, da lugar a que surjan sospechas de que algo turbio hay detrás. ¿No es genocidio dejar morir gente así, habiendo una solución? ¿No está nuestro gobierno a favor de la vida? O ¿es que se refieren sólo a la de los no natos?

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