Archive for enero 2021

16. India 2019. 4 de octubre, viernes. Séptimo día de viaje. Calcuta. Día 1. Primera parte

17/01/2021

Hoy comenzamos el día con el desayuno en nuestro nuevo hotel: es algo que siempre me sorprende en los hoteles indios, la cantidad de hombres, generalmente muy jóvenes que trabajan en puestos que en España están casi siempre reservados a mujeres. Aquí son solo dos de unos veintitantos años y, también como casi siempre, delgados y más oscuros que la mayoría de la población.

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15. India 2019. 3 de octubre, jueves. Sexto día de viaje. De Bishnupur a Calcuta. Tercera parte.

16/01/2021

Estamos en Calcuta en la estación de Shalimar y es como si te hubiesen dejado en mitad de los Monegros a media noche. O casi. Porque estamos muy pocos viajeros, pero no hay taxis, solo algún autorickshaw.

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14. India 2019. 3 de octubre, jueves. Sexto día de viaje. De Bishnupur a Calcuta. Segunda parte.

15/01/2021

Este tren no va a la estación de Howrah, desde donde vinimos, sino a la de Shalimar y un joven en la estación me recomienda que nos bajemos en la anterior, Santragachi, porque está más cerca del centro. Luego compruebo, gracias a Google Maps, que depende de adonde vayas y para nosotros es más recomendable Shalimar, aunque luego comprobaré que ha sido un error.

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13. India 2019. 3 de octubre, jueves. Sexto día de viaje. De Bishnupur a Calcuta. Primera parte.

14/01/2021

Hoy de nuevo nuestro desayuno favorito en la India: tortilla y té.

En el patio de entrada un joven está marcando con una radial el suelo.  A su lado otro joven solo para sostener el cable eléctrico. ¡No tienen remedio!

 

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Contrasentidos.

13/01/2021

Muchas veces me ocurre que escucho palabras que debieran crearme una emoción y no lo consiguen. Por ejemplo:
– Nunca me ha parecido amenazante (sé que lo es) el «ejército del aire».
– El pasado año cuando el Ministro del Interior pronunciaba siempre engolado lo de «cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado» con énfasis laudatorio y a destiempo nunca me convencía; me venían ideas de cuerpos exánimes, sin fuerzas porque las fuerzas iban por otro lado (¡Póngame las fuerzas aparte que son para otros cuerpos!) y propias de la seguridad del Estado, cuando tan necesitados estábamos de seguridad los ciudadanos en un Estado en el que sus componentes (sus órganos de gobierno y sus poderes) se mordisqueaban entre sí, o no se reconocían parte de él aunque aceptasen sus cómodas prebendas.