Hoy tampoco llueve aunque sigue haciendo frío: cualquier cosa menos la lluvia. Así que no apetece darse una vuelta por la orilla del río, aunque tiene un bonito paseo, lo que hubiésemos hecho con un ambiente más primaveral.
De nuevo desayuno de diseño de cosas exquisitas, algunas conocidas como un huevo duro y otras desconocidas. (more…)
La visita matutina ha sido al recinto de Kompira-san, sintoísta, pero al que acuden también los peregrinos del cercano Zentsuji así que después de comer y sin perder tiempo vamos a la estación a coger el tren para ir a Zentsū-ji, población próxima donde está el templo del mismo nombre, el más famoso y grande de los 88 del recorrido por la isla de Shikoku y que hace el número 75. Y además lugar de nacimiento del famoso Kobo-Daishi.
Para los que no me leísteis en mi viaje del año 2008 os diré que aquí, en la isla de Shikoku, hay una especie de camino de Santiago en plan budista, el “Shikoku Junrei”: recorren 88 templos y como en el español hay quien lo hace a pie y quien en autobús. No he visto ni motos, ni bicicletas, ni caballos. Son unos 1400 km que se hacen siguiendo las huellas de
Aunque para un caballero español aún falta más de una hora para cenar, para un caballero japonés ya debe ser hora de irse a la cama pues ya hace dos horas que hemos cenado. Y digo “caballero japonés” pues es así como debían vivir. Estoy sentado en el tatami de la habitación ataviado con una “yukata”, que aunque no deja de ser una bata de estar por casa te proporciona un aspecto imponente. Además hemos cenado unos platos primorosamente presentados y de unos sabores delicados y encima hoy me he podio sentar en el comedor del ryokan de una manera más digna que la de ayer y sobre todo menos dolorosa.
Llegamos a Kotohira y llueve bastante.