Posts Tagged ‘Hiroshima’

36. Japón 2015. Décimo sexto día de viaje. 14 de marzo, sábado. De Hiroshima a Kagoshima.

22/11/2015

Hoy último desayuno en este hotel y se nota que es sábado: hay un par de familias con niños y no hay hombres solos como otros días, en que son mayoría.
Ayer descubrí en la web del hotel que los que teníamos la “Club Card” internacional debíamos cambiarla. Creo que quieren que la tarjeta sirva como llave para abrir la puerta de la habitación en el futuro cuando pongan en marcha un nuevo sistema de control de accesos. (more…)

35. Japón 2015. Décimo quintodía de viaje.13 de marzo, viernes. Hiroshima. La guerra.

22/11/2015

Pensando en la guerra, en las guerras, en las muertes provocadas por ellas, en lo que las iniciaron, las ganaron, las perdieron, en los que se enriquecieron con ellas (unos pocos) y en los que se empobrecieron (casi todos),…te das cuenta que hay un grupo que siempre acaba bien: los reyes, los emperadores, los papas. Porque Japón entró en guerra quizás debido a la belicosidad de sus mandos militares, pero el jefe del estado era el emperador. (more…)

34. Japón 2015. Décimo quintodía de viaje.13 de marzo, viernes. Hiroshima. Parte tercera.

21/11/2015

Se nos ha hecho la hora de comer y decidimos regresar al mismo local que anteayer, el edificio dedicado en exclusiva al okonomiyaki.

Parte del recorrido lo hacemos por una galería cubierta, “arcade” que, como todas las del país –menos la de Kotohira-, está llena de vida. Marisa se queda sorprendida de los detalles de decoración de algunas tiendas. Yo de que en la entrada hay un letrero de prohibición de circular bicicletas de 12 del mediodía a 8 de la tarde. Y es que las bicicletas son el único incordio para pasear por esta ciudad pues son bastantes abundantes y circulan por la aceras y a veces bastante rápidas. Hemos visto algunos aparcamientos para ellas de dos pisos de altura. (more…)

33. Japón 2015. Décimo quintodía de viaje.13 de marzo, viernes. Hiroshima. Parte segunda.

20/11/2015

 La bomba.
Este es mi segundo viaje a esta parte de la ciudad; la primera vez me sobrecogió y hoy también me produce una gran sensación de tristeza. ¿Cómo se puede tener esa dureza de corazón que no te importen las vidas de miles de personas?
Una vez leí la reseña de un libro escrito por un francés sobre como recibió el pueblo de ese país el comienzo de las hostilidades con los alemanes en la primera guerra mundial. La alegría, la fiesta, casi la verbena. Y cómo esas risas se transformaron luego en dolor y lágrimas. (more…)