Archive for enero 2022

Desprecio paradojal.

31/01/2022

Cuando intento alcanzar los 8000 pasos que recomienda la OMS evito cruzarme a menos de cinco metros de distancia con corredores aficionados. Creo que son corredores porque parece que corren y sé que son aficionados porque la gran mayoría van con el cuerpo doblado en la cadera, caen sobre las plantas de sus pies como si chapoteasen en mercurio, respiran con dificultad o sin cadencia y dan pasos excesivamente largos o excesivamente cortos por lo que no hacen favor a sus pies, tobillos, rodillas y pelvis, por no mencionar más. Un fisio me dijo en confianza el siglo pasado «yo vivo de los runners», es decir, de sus lesiones. Algo debe haber de cierto porque hay quienes no saben hablar con un cajero automático y saben donde están los isquiotibiales y los psoas. Intento sin lograrlo no dar consejos, pero me gustaria poder hacer algo por estas personas que me dan pena por lo que se infligen y un respeto imponente por el sacrificio que son capaces de soportar por razones bienintencionadas y poco fructíferas en muchos casos. Para mí es evidente que son personas a evitar porque su consumo de oxigeno y aire es cuatro veces superior al normal y lo expelen cinco veces más rápido por boca de lo que lo expelo por nariz lo que se puede compararlos con una manguera vírica.
Aquí es donde encaja mi perplejidad: ¿porqué razón estas personas esforzadas merecen el desprecio y el olvido de la norma sobre el uso de mascarillas?
Como muy bien dice el preámbulo del Real Decreto-ley 30/2021, de 23 de diciembre la situación actual del covid variante ómicron exige «otras medidas no farmacológicas para el control de la transmisión en la situación epidemiológica actual. Una de ellas es la extensión del uso correcto de la mascarilla por parte de la ciudadanía«, escúchese en la frase el disfraz eufemístico del autoritarismo. Así que toda la ciudadanía con mascarillas por nuestro bien aunque no haya nadie a la vista, salvo si estamos en un medio natural. Pero ¡cuidado! porque medio natural es según Wikipedia «un ambiente o entorno que no es el resultado de la actividad o la intervención humana» por lo que seguramente el decreto ley se hace decreto trampa y natural es lo que parece natural. Pasear por la Estanca de Alcañiz, un camino rural entre campos de soja en Valladolid o una pradera en las estribaciones bajas del Sarrablo no es natural y está prohibido sin mascarilla según la letra de la ley, que todavía no sé leer el espíritu de las leyes.
A pesar de la buena intención del decreto ley su artículo 6, número 2 párrafo d) dice que «La obligación contenida en el apartado anterior» o sea la obligatoriedad de llevar mascarilla siempre «no será exigible» «En el exterior, durante la práctica de deporte individual, así como durante la realización de actividades de carácter no deportivo que se realicen en espacios naturales y manteniendo, en todo caso, la distancia mínima de 1,5 metros con otras personas que no sean convivientes.«
En resumen sólo los deportistas pueden exponerse y exponer a otros a la polinización cruzada de la Muerte.
Y mientras todos vamos tan ricamente por la calle con nuestras mascarilla solidarias guarrindongas, aunque he visto que los componentes del Gobierno ya han accedido a llevar mascarillas egoistas (a veces de marcas o propagandas varias) porque se han dado cuenta de que su vida es importante para la ciudadanía, los pobres deportistas están excepcionados (la joven ministra los prefiere a exceptuados). ¿Es posible que el Gobierno ame el Deporte (por eso es ministro Iceta) pero no a los deportistas? Acepto que correr con mascarilla es un infierno (andar con ella lo es para mí), pero salvar vidas debiera ser lo primero.

P.S.
Leído con atención el decreto ley citado, para mi que el artículo 1 es una mera excusa para colar sin problemas los artículos 2 y 3 y las disposiciones finales y mezclar las mascarillas que tanto nos gustan con títulos y paguillas. Que no se me olvide, la mascarilla de Tanxugueiras cuesta 36 euriños.

Ucrania está en un mal sitio.

25/01/2022

Posiblemente tendría un lugar seguro entre las naciones del mundo si estuviese en otras coordenadas. En el Magreb, en el sur de Arabia, en medio del Brasil, en el Pacífico Sur. Pero está donde está.
Ucrania ha tenido una Historia muy cambiante, compartiéndose con todos los poderes zonales, Rusia, Polonia, Lituania y Austria. En los últimos tres siglos ha pertenecido en mayor o menor unión a la Rusia imperial o a la URSS y su mayor «independencia» fue la que consiguió con los Atamanes cosacos que fueron tributarios de los zares.
Desde su independencia de la URSS tampoco ha tenido mucha suerte. Basta leer las biografías de los presidentes de Ucrania que se distinguen, ceteris paribus, por su mayor o menor grado aparente de corrupción y su cercanía o alejamiento de Moscú. Como ejemplo, el actual Presidente es un actor cómico que creó un partido político para presentarse a las últimas elecciones y le dió el nombre de la serie de televisión en la que él tenía el papel de presidente de Ucrania (Servidor del Pueblo).
No obstante, la posibilidad de guerra no tiene que ver con la probidad de la clase política ucraniana sino con las relaciones de Estados Unidos y la Unión Europea con la Rusia postsoviética. USA y la UE a través de la OTAN han incumplido, en teoría, los acuerdos Bush-Gorbachov acerca de la incorporación a la OTAN de los paises de la órbita soviética. Teniendo en cuenta que la OTAN es un instrumento de la Guerra Fría que debería haberse templado con el paso de los últimos treinta años, que Rusia ha intentado a trompicones salir de la horrible situación de los 70 años de la URSS, que es un proveedor esencial de energía (el único input transversal en la economía) y que el enfrentamiento con «Occidente» ha inducido a Putin a buscar y encontrar nuevos aliados, la política de la UE con Rusia no está guiada por la sensatez. Tampoco en esta ocasión en la que el 30% de la población ucraniana tiene el ruso como lengua materna. Una política exterior menos ideologizada y más pegada a los intereses y a los hechos sabria que no hay que enemistarse con el repartidor de butano cuando se necesita la bombona para guisar hoy. Un vicealmirante alemán ha dimitido el sábado pasado al saberse que había afirmado que Crimea jamás volvería a ser ucraniana. Jamás es mucho decir. pero quienes han leído a Chejov creen lo mismo. También ha dicho que a Putin hay que tratarle con respeto, que es como demostrar la evidencia.

Tranquilo espero la guerra que yo quiero…

22/01/2022

Hace cien años algunos padres amenazaban a sus hijos: «No hagas eso, mira que te doy con el cinto».
Solía darse una respuesta burlona: «No lo hagas que se te caerán los pantalones».
En el año 2022 no se dan en las familias españolas (o se dan en pocas ocasiones) las amenazas personales, menos aun a niños, que casi no quedan (en comparación). Sin embargo, las amenazas han pasado al ámbito colectivo y son frecuentes en grupos, instituciones y países. Ahora mismo estamos viendo una que rememora las batallas padre-hijo citadas. Un joven Putin de casi 70 años le dice a un viejo Biden de casi 80, no me amenaces que se te verán las vergüenzas.
Es posible que nada sea así, pero es como lo veo. Un Putin que ha ganado varias guerras, ha invadido varios países con la intención de ayudar (a los suyos) y ha sido reelegido tantas veces como ha querido, no puede sino tomarse con tranquilidad la frase de Biden de que «sería un desastre atacar a Ucrania». Biden como presidente ha perdido la única guerra que no ha declarado, su popularidad va en declive (es más querido al parecer en España que en Estados Unidos) y posiblemente no será presidente más de cuatro años. Tiene ahora una mala posición para tomar medidas extremas en una pandemia insoluble de momento, una situación económica mundial frágil y sobre todo incierta y un campo de batalla, Ukrania, desconocido y no muy apreciado. En este mundo de Historia ocasional en el que vivimos, Putin puede decir que Kiev fue la primera capital de Rusia con el mismo ímpetu y más veracidad con que Otegui dice que Navarra es la cuna de los vascos. Sabe además que tiene mejores bazas y nadie a quien rendir cuentas.
No sé qué puede pasar mañana, pero Putin tiene todas las de ganar y posiblemente ganará o consolidará todo lo que quiera. La razón es que a EE.UU. y a la OTAN se les pueden caer los pantalones.

Grandes compras a mayor gloria.

21/01/2022

En su momento me entretuve en apuntar los precios que la prensa decía que Telefonica había pagado en las compras de empresas realizadas por sus sucesivos presidentes. En casi todos los casos se les dió publicidad como si fuesen sucesos de audacia y clarividencia notables encaminados a aumentar el negocio, el ámbito y el EBITDA de Telefónica. Hasta que me cansé de anotar, ahí van algunas de ellas.

Endemol 4790 M€
Altavista 163 M€
Lycos 5400 M dólares USA.
O2 26.094 M€
Vivo Brasil 7500 M€
Canal plus 707 M€
Bellsouth 4731 M€ filiales de Bellsouth Latam
GVT 4663 M€
Cesky 2746 M€
E-Plus 5000 M€

Si sumamos da un total superior a 60.000 millones de euros, de los que calculo que unos 15.000 M€ se han transmutado a valor cero y del resto no se ha obtenido la rentabilidad previsible, siendo prudentes.
Faltan ciertas «inversiones» en China Unicom y en Telecom Italia que dieron lugar a fotos exóticas.
No se incluye la burbujeante Terra que llegó a valer en Bolsa más que la propia matriz.
Algunas de las compras de Telefónica han hecho brillar la enorme destreza en la compraventa de algunos empresarios como el holandés John de Mol que vendió a Telefónica una empresa que logró recomprar pocos años después a la misma Telefónica por la mitad de su precio.
Lástima que Telefónica no tenga en nómina personas con ese perfil.