
En otras compañías suelen llamar para el embarque a los ”económicos” en función de la fila en la que están los asientos, siendo siempre los primeros los de las últimas y los últimos los de las primeras filas. Que parece una cosa de la parábola evangélica de aquello de que “los primeros serán los últimos.” Y para parecer un americano de película tendría que acabar la frase con un “Mateo 19, 23-30”. Te adelanto, querido lector sin formación en los Nuevos Testamentos, por si la lees, que esta parábola es un poco cabrona desde el punto de vista laboral. Que no te extrañe que si la lee la Sra. Colau le quite las calles y plazas a San Mateo y quizás hasta a Cristo. O puede que a la Semana Santa.
Mi amigo Fernando me envía una fotografía de mi pueblo con el suelo de la plaza lleno de ramas de tomillo. Eso indica que es la noche de Jueves Santo y que sale una procesión. Yo le contesto que “se duerme muy bien en tierras de infieles”.
Pues ya estamos en Semana Santa.