Y con los bolsillos repletos de yuanes o renminbis (todavía tengo que estudiar el tema) nos lanzamos a la conquista de Shanghái, nombre que se pronuncia como dos palabras monosilábicas: “Shang Hái”.
Nuestro alojamiento está a unos 50 metros de “East Nanjing Rd”, de la que la guía dice que en 1920 se abrió el primer gran almacén y que aunque lo fue, ahora ya no es la “crema” de las compras en esta ciudad, pero que su tramo peatonal permanece como uno de los más famosos y llenos de gente de China. Y realmente es algo notable.
Lo primero que me encuentro es una tienda de “Pull & Bear” y aunque no sea exactamente Zara me alegro igual.

El aeropuerto internacional de Hong Kong, también conocido como aeropuerto Chek Lap Kok es según la Wikipedia uno de los dos proyectos de ingeniería más costosos de la historia, y fue llevado a cabo por Foster. Es además el aeropuerto que más carga mueve al año y es el aeropuerto principal para Cathay Pacific, nuestra compañía aérea en este viaje, como el de Doha lo es para Qatar Airways. Es el sexto por tráfico total de pasajeros (datos del 2017) y el tercero (datos de 2015) por tráfico internacional de pasajeros. O sea que muy importante.