
Salimos del banco, felices con los yuanes duramente conseguidos, volvemos sobre nuestros pasos y damos con una plaza enorme, pero grande, grande y que quizás se considerase el centro de la ciudad.

Salimos del banco, felices con los yuanes duramente conseguidos, volvemos sobre nuestros pasos y damos con una plaza enorme, pero grande, grande y que quizás se considerase el centro de la ciudad.

Lo primero que nos sorprende hoy es encontrarnos tantas jóvenes musulmanas en la zona alrededor de nuestra estación de metro. Y entonces caigo que quizás sea debido a que hoy es viernes, ya sabes, día sagrado en el islam, y quizás los empleadores les dan fiesta a las domésticas en este día de la semana. Y, como aprendimos el año pasado, el trabajo de las casas, sean como niñeras, criadas o acompañantes de mayores está en manos de jóvenes indonesias y filipinas especialmente.