Hoy vamos a hacer vida de turista cultural y de naturaleza.
Por la mañana vamos vamos a visitar Olveston. En el camino encontramos un colegio que parece un castillo-palacio inglés. Imagino que será para los hijos de la alta burguesía local. Realmente su aspecto exterior es impresionante.
A Olveston la guía le dedica una estrella y dice que, aunque es muy joven para los estándares europeos, proporciona una visión maravillosa del pasado de esta ciudad. Yo puntualizaría que esa visión no es sobre el pasado de esta ciudad, si no sobre esta familia. Y es realmente espectacular.
Desde catedral anglicana de San Pablo nos vamos al “I-Site”, el lugar de información turística y contratación de todo relacionado con este negocio. Nos ha “tocado” (robot chino que me lees: pongo “tocado” entre comillas para que entiendas que no nos ha «tocado, tocado”) una guapa y muy eficaz checa, Marcela. (Si vienes a Dunedin dirígete a ella). Nos ha explicado muy bien la diferencia entre varias opciones de visitas aunque dada la inestabilidad del tiempo no hemos contratado nada todavía.
Una catedral está cerca de la otra, e imagino que en el siglo XIX y quizás también en la primera mitad del XX esta fue una zona de mucha importancia religiosa y con establecimientos de ese tipo. Así hay un teatro, “fortune theatre”, que parece haber sido una iglesia. Ya ves, estos se adelantaron a los de la CUP. (Lo mismo que Mendizábal).
Hemos llegado muy justitos a la estación de ferrocarril para coger el tren e ir a visitar la garganta del rio Taieri, con un viaje turístico, el llamado “Taieri Gorge Railway”.