Los balleneros.
He leído en la guía que “Balleneros de Nueva Inglaterra llegaron a la Bahía de las Islas para descanso y diversión”. Explica que “descanso y diversión” para esos pescadores significaba “sexo y bebida”. Vaya como ahora cuando los de la “Antigua Inglaterra” van a Salou.
¡Qué poco ha cambiado la humanidad!
Cuando describo las características del país suelo incluir los datos que proporciona la Agencia sobre la cantidad de gordos que hay. De gordos y de gordas. Porque ¿te has percatado que en la reclamación del lenguaje feminista sobre el género que solo se hace referencia a las cosas buenas o todo lo más a las neutras? Nadie se queja cuando dices que en tal sitio son unos guarros. Deberías decir que son “unos guarros y unas guarras”. Lo mismo aquí: los gordos y las gordas.
Al entrar en el avión nos recibe un sonriente y “espídico” joven al grito (casi) de “me llamo José y si necesitan algo no tienen nada más que decirlo”. Lo hace con tanta vehemencia que cuando ha comenzado pensaba que iba a continuar con “Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir». Luego me ha sonado un poco a falso, pues en todo el viaje no le he visto el pelo. Se habrá dedicado a los potentados de “Business”.
Pues ya estamos en nuestra última etapa de nuestro último día de nuestro último viaje. Muchos “últimos” me parecen.