
¡Qué suerte hemos tenido!
Ya lo decía Tucídides: “Los dioses favorecen a los que se lo merecen”.
Y si no lo dijo, lo podía haber dicho.
Porque esta mañana nos hemos despertado con una fuerte lluvia.

¡Qué suerte hemos tenido!
Ya lo decía Tucídides: “Los dioses favorecen a los que se lo merecen”.
Y si no lo dijo, lo podía haber dicho.
Porque esta mañana nos hemos despertado con una fuerte lluvia.

Acabamos la tarde dando una pequeña vuelta por el centro de Garamur: una calle con algunas tiendas y en la que volvemos encontrar el hotel donde pensábamos quedarnos al llegar y al que nunca agradeceros bastante que no tuviésemos reservada la habitación.

Monjit nos había dicho que nos encontraríamos un puente, pero no que fuese esa maravilla.
Está hecho enteramente de bambú y es bastante alto. El piso son cañas también de bambú que se apoyan en gruesas cañas y no apto para los que padecen vértigo.

Lo del “asfalto” de esta isla es muy original. Se trata de un “empedrado” con una especie de briquetas de cemento, de una forma especial de la que desconozco el nombre, pero como dejo aquí una fotografía quizás algún geómetra la podrá identificar.
Esos elementos los había visto en algunas aceras, pero aquí los utilizan en todas las carreteras “asfaltadas”, vaya, que no son caminos de tierra. Parece una buena solución pues no hay necesidad de mantenimiento. (more…)

Piensas en Calcuta estando en Majuli y es como si estuvieses en otro sistema solar.
Se ha ido la electricidad y estoy escribiendo sentado en la galería del hotel. La temperatura debe andar por los 28ºC, debajo de mí un pequeño estanque de unos 30 por 40 metros con algunos patos y en el camino de tierra que lleva desde la carretera hasta el hotel hay un par de jóvenes sentados en un columpio charlando. Salen unas señoras indias vestidas de indias y se quedan con ellos y mirándome, pues aunque esté en el segundo piso debo ser para ellas un ejemplar extraño.