En “The Parisian” has pasado de Venecia a París.

El mismo lujo, pero más discreto y con mucha menos gente.

Hoy hemos decidido “ir de casinos”. Vaya, nuestro hotel tiene uno y no lo hemos visitado todavía, pero no es de los famosos.
Los más notables están en Cotai y Taipei así que cogemos un autobús en el mismo punto de ayer y nos ha dejado en la misma puerta del casino. (more…)

En Coloane también he visto como una sacristana recogía las manzanas que algún donante había colocado en un altar. ¿Qué harán con ellas? No creo que se las coman, o por lo menos no todas. A lo mejor las venden a los restaurantes o a las pastelerías. Y me pregunto si habrá que rezar alguna oración especial antes de comerlas.

Esta ciudad me está gustando cada vez más, no tanto para quedarme a vivir aquí, como me sucedió en Wellington o Christchurch, pero sí para volver de nuevo.
También ayuda el tiempo primaveral, casi veraniego que tenemos: 20 de mínima y 27 de máxima y solo algunas nubes a lo largo del día, aunque anuncian que el viernes lloverá. Y lo dice la “Direcção dos Serviços Meteorológicos e Geofisicos”. Así mañana “Céu pouco nublado intervalado de períodos de muito nublado”. Que da gusto lo del portugués. Así hemos cogido un autobús (en Méjico “tomado”) y puedes leer la información en la pantalla luminosa: “Próxima Paragem”. Bueno también estaba en chino, aunque en el de regreso además de en esos dos idiomas estaba también en inglés.
La siguiente parada es la iglesia de Santo Domingo. Está situada en una plazuela muy concurrida y su fachada es una monada. Bueno, quizás parezca excesivamente frívolo el adjetivo de “monada” para la fachada de una iglesia barroca, pero no encuentro un calificativo mejor.