Hoy es domingo y para compensar el madrugón que debió pegarse Hiro ayer, hemos quedado un poco más tarde.
Vamos a visitar el Yasukuni-jinja. Es un lugar sagrado sintoísta dedicado a los dos millones y medio de japoneses muertos en las guerras desde 1853. Sé muy poco de la historia de este país pero me parece que la mayoría murieron en las guerras que sostuvo Japón en el exterior hasta los bombardeos americanos del la segunda guerra mundial que ya fueron dentro del país. Parece que es un lugar muy controvertido y yo recuerdo protestas de China y Corea cuando algún primer ministro japonés lo ha visitado, (more…)
Desde el mercado Tsukiji, en un paseo, hemos llegado a los jardines Hama-rikiy (o Hamarikyu). Entrada pagando. Todo muy cuidado. Los árboles muy bien podados. Un pino de más de 300 años. Bastantes ciruelos ornamentales que ahora están floreciendo y que el personal fotografía sin parar. Se asienta sobre una antigua villa de la familia descendiente del gran Shogun Tokugawa Ieyasu.
He dormido muy bien a pesar de las ocho horas de diferencia pero es que llevaba mucho tiempo sin coger una cama.
Antes de marcharnos del aeropuerto hacemos algunas de las cosas que solo se pueden hacer allí, como comprar un bono de metro para turistas, y también aprovecho para validar el Japan Rail Pass. Y sigo comprobando después de lo del visado que aquí todo es de una eficacia increíble. Me dan ya el billete para el tren que cogeré el lunes a Kioto. Cuando me lo da me entero que el tren sale a las 10:06, porque hasta ese momento había tenido una conversación estúpida con el ferroviario porque yo entendía que había un tren a las 10 y otro a las 6 y yo le pedía el de las 10. Y él venga a repetir que a las 10 y a las 6. Ha sido divertido.
Antes de aterrizar en esta ciudad te dan un formulario de aduanas para que lo rellenes. Te advierten de todas las cosas que no puedes entrar en el país y además de todo lo habitual y que tú ya entiendes que está prohibido, también te dicen que nada de carne incluidas salchichas, ni vegetales ni arroz. Lo de llevar arroz a Japón debe ser como llevar agua del Ebro cuando vas a Tortosa. Pienso en alguien que me explicaba que siempre que viaja a un país que no tiene muy claro que va a comer se lleva bastantes bolsas de jamón serrano envasadas al vacío. Pues le pasaría como al del whisky de Londres. Una vez en Argelia entramos con una panceta.