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Minucias del sinfinamiento.

25/03/2020

Creo que la actualización 2.0 del Decreto de Alarma podría incluir una obligación de ir por la acera o arcén de la mano derecha. Así no nos veríamos las caras. He observado que algunas personas no reblan y serían capaces de chocar por tozudez o temor. Las dudas, los temores y los movimientos imprecisos que causa el encontrarse de frente con alguien se subsanarían. También se eliminarían las ganas de hablar sin poder. Yo ya llevo tres «holas» a doce metros, con mascarilla y a destiempo.

Hoy se me ha planteado la duda de tomar té o café. Parece trivial y en otros tiempos lo hubiera sido. Hoy he notado que la decisión ha sido compleja. La mayor parte de los días tomo té solo. Las razones son claras, el té engorda menos en esta inactividad, se hace con agua y una bolsita, el agua tardará más en agotarse, la bolsita pesa menos a la hora de la compra, gasta menos energía, es más rápido de hacer, no hay duda, claro que la policía, estricta cumplidora de su deber pero un poco echada paralante por el poder que le han conferido, puede decirme «oiga esa cajita pija de te con bergamota que lleva usted ahí no es de primera necesidad» y llevarme a devolverla a la tienda después de meterme en su coche agachándome con gentileza la cabeza como a Rato, no, no esos dos kilos de café Saimaza belga y los nueve kilos de leche (1,5×6) son necesarios, no se preocupe.
¡Total! que me he tomado un café.

Planes.

24/03/2020

Ahora que nadie admite lecciones, yo no acepto lecciones de contención y mitigación, de contención porque me he contenido toda la vida por mi lengua viperina, de mitigación porque para curarme mis heridas sólo he usado parafarmacia.

Sobre equivocarse.

23/03/2020

En una charla del neurocientifico Facundo Manes llamada «Conocer el cerebro para vivir mejor», que se encuentra en Youtube y que recomiendo encarecidamente, dice que «hay que equivocarse» y no puedo estar mas acuerdo con él tal como lo razona.
Como ciudadano y persona afectada (no infectada) añado para mí que conviene no equivocarse muchas veces en aspectos esenciales tales como la vida o la muerte, que conviene no equivocarse por malas razones (por obediencia debida por ejemplo) y que uno puede (y es mejor que sea así) equivocarse en puestos subalternos y no en puestos de relumbrón y confianza que le vienen grandes.

Lo que hace el sinfinamiento.

22/03/2020

Le he dicho a la Señora Juez: Es cierto, hoy me he demorado al ir a comprar el pan. Los más de seiscientos pasos que hay hasta la panadería los he dado con gusto, más, con delectación. No decía un-dos, un-dos como otros días sino uuún yyy dooós, uuún yyy dooós. Perdóneme, tenga en cuenta que he ido solo por la calle a la ida y a la vuelta.
La Sra. Juez se ha levantado y hablando con un acento como si fuese la mismísima Celia Cruz me ha dicho: «De morado, bonito coló, ¡ande, váyase, váyase!

Quiero escuchar el telediario de adultos.

21/03/2020

Estos últimos días he escuchado varios telediarios para niños o, si eso es mucho decir, para pusilánimes. Parece que quienes los «producen» creen que deben dar unas dosis apropiadas de miedo pero sin que se entienda mucho, un miedo edulcorado cuando no mentiroso. Creen que los ciudadanos somos como esas personas que van al cine a las película de terror y se tapan los ojos en las escenas truculentas, que a los españoles hay que tratarlos como a Torra, con una untuosidad que suavice a un potencial agresor no con la verdad que se debe a una persona adulta. Exceptúo a la Margarita Robles de los últimos días.

Porque esa información me ha parecido desnatada o engañosa pido que a la hora que menos moleste se haga un telediario para adultos, uno en el que Grande-Marlaska no diga «en breve bajará la curva de contagios» como en el telediario infantil sino «no conocemos la curva futura de contagios y daremos las cifras cuando las conozcamos. Quien quiera hacerse una idea aproximada puede leer este artículo de Tomás Pueyo Brochard un hispaño-francés que vive en USA y que tiene razón en que es indispensable rebajar cuanto antes el número de contagios. Hagan caso a la ley porque al que no haga caso lo vamos a crujir».

Así de clarito que entre los televidentes hay muchos que se hacen los sordos para poder sacar a mear al perro de peluche.