De Tokio a Kioto.
Estaba cerca de la estación de ferrocarril y había hecho ayer por la tarde este recorrido, pues a pesar de eso me ha resultado complicado llegar desde el hotel hasta la estación. Esta mañana ya se veía más personal en el metro al ser un día laborable. Casi todo el mundo vestía oscuro, casi ningún color y la mayoría de los hombres con traje y corbata.
El tren una maravilla. Es de esos superrápidos de los que casi no te da tiempo a gozar del viaje. Y con mucho espacio para las piernas. Pasamos por lugares donde la nieve está muy cerca. En el camino se ve el monte Fuji. Gracias a una señora que me advierte lo veo en la lejanía pues estamos en una zona industrial con poco interés paisajístico y además con neblina a lo lejos. (more…)
Hoy es domingo y para compensar el madrugón que debió pegarse Hiro ayer, hemos quedado un poco más tarde.
Desde el mercado Tsukiji, en un paseo, hemos llegado a los jardines Hama-rikiy (o Hamarikyu). Entrada pagando. Todo muy cuidado. Los árboles muy bien podados. Un pino de más de 300 años. Bastantes ciruelos ornamentales que ahora están floreciendo y que el personal fotografía sin parar. Se asienta sobre una antigua villa de la familia descendiente del gran Shogun Tokugawa Ieyasu.
He dormido muy bien a pesar de las ocho horas de diferencia pero es que llevaba mucho tiempo sin coger una cama.
Antes de marcharnos del aeropuerto hacemos algunas de las cosas que solo se pueden hacer allí, como comprar un bono de metro para turistas, y también aprovecho para validar el Japan Rail Pass. Y sigo comprobando después de lo del visado que aquí todo es de una eficacia increíble. Me dan ya el billete para el tren que cogeré el lunes a Kioto. Cuando me lo da me entero que el tren sale a las 10:06, porque hasta ese momento había tenido una conversación estúpida con el ferroviario porque yo entendía que había un tren a las 10 y otro a las 6 y yo le pedía el de las 10. Y él venga a repetir que a las 10 y a las 6. Ha sido divertido.