Parece que mi cuerpo ya se ha estabilizado y esta noche he dormido como un tronco. Además no tiene mucho sentido madrugar si todo está cerrado a primeras horas de la mañana y además hace un frío que pela.
La novedad es que ha debido nevar esta noche y los coches y tejados tienen nieve. Y sigue nevando. La verdad es que es muy ligera y es mejor esto que la lluvia. Así que iré a visitar Hida-no-sato. Está a unos diez minutos de autobús y venden un billete combinado de transporte más entrada. A pesar de ser una atracción turística importante vamos cuatro gatos en el autobús. (more…)
Otro lugar para visitar es la ruta de los templos, la “Higashiyama Temple Area”. Es un recorrido señalizado en japonés y en inglés en el que puedes ver casi una docena de templos, la mayoría budistas y alguno sintoísta. Y aquí todavía más que en la visita del centro echo en falta un día primaveral. Porque son lugares muy bonitos, nada espectaculares pero donde se podría pasar la mañana tranquilamente en un ambiente lleno de paz. Pero sigue el frío y la nieve. Y de la cantidad de turistas que hay en el centro solo unos pocos, casi nadie, llegan hasta aquí, lo que hace que sea aún más agradable.
¿Por qué he venido a esta ciudad?
Lo primero que te sorprende de este aeropuerto es su sencillez. La guía dice que es de 2005 y está construido casi sobre el mar, de ahí que cuando aterrizas parece que vas en un hidroavión. Es muy moderno y funciona de maravilla. No tiene los alardes arquitectónicos que tanto gustan ahora. De muchas construcciones mi padre decía: “ésa tiene mucha obra inútil”. Y eso que no vio la T4 de Madrid ni la catedral de la Almudena. Pero el aeropuerto de Nagoya le hubiese encantado. 