
La alarma de mi reloj no ha sonado, menos mal que Marisa tenía puesta la de su teléfono, pues hoy ha sido un día de los de madrugón.
Con un taxi de conductor silencioso llegamos al aeropuerto en unos 45 minutos.
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Con un taxi de conductor silencioso llegamos al aeropuerto en unos 45 minutos.
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