Pues ya estamos en Picton y además muy cerquita del hotel donde nos ha dejado el autobús de la compañía del ferry.
Picton.
¿Por qué hemos venido aquí?
Pues en primer lugar porque es la puerta marítima de la Isla Sur. Vaya, que todos los barcos que viene de la Isla Norte acaban aquí. O casi todos, porque tampoco he estudiado todas las posibilidades de transporte.
Afortunadamente, ha amainado el viento de ayer, aunque está todo muy nublado, pues nos vamos desde Wellington, situado en el extremo sur de la Isla Norte a Picton, situado en el extremo norte de la Isla Sur.
Hoy el día pintaba mal y lo hemos salvado por los pelos.
Regresamos a un punto del paseo donde sí hay un mercado que también recomienda la guía, el “Harbourside Market”. Este tiene una parte dedicada a vegetales, no sé si orgánicos o no, pero no creo, con un aspecto estupendo y unos precios más razonables que los del supermercado. Parecido a los mercadillos de frutas y de verduras de España.
Estoy escribiendo el borrador de esta crónica en el magnífico “salón social cum comedor” y Marisa leyendo en su teléfono las noticias españolas. Esto es muy grande y todo el mundo está cenando, leyendo o charlando suavemente y hasta hay uno que toca calladamente la guitarra (¡toma oxímoron!), pero todo el equilibrio se rompe por una pareja que supongo acaba de conocerse, él en los 60 y ella en los 50. Y digo “acaba” porque hablan demasiado animadamente para ser una “antigua” pareja, sea de amantes o de amigos.