12. Nueva Zelanda 2017. 24 de septiembre, domingo. Sexto día de viaje. Wellington. Tercer día. Segunda parte.

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Regresamos a un punto del paseo donde sí hay un mercado que también recomienda la guía, el “Harbourside Market”. Este tiene una parte dedicada a vegetales, no sé si orgánicos o no, pero no creo, con un aspecto estupendo y unos precios más razonables que los del supermercado. Parecido a los mercadillos de frutas y de verduras de España.

Aquí encuentras todo lo mismo que allí excepto unos llamados “tamarillos” o “tomates de árbol”.


También encontramos un vegetal raro, como unas zanahorias que se llama “yellow yams”.
Apunto el nombre y luego lo busco en internet pero me he debido confundir de caja al hacerlo pues ese nombre, “yam”, corresponde al ñame o al boniato y claramente como verás en la foto no se parece en nada.


Pero en general un mercado nada exótico.

A su lado hay una doble fila de eso que se empieza a poner de moda en muchos sitios, “food trucks”.

La gente se compra algo allí y luego se acerca al mar para sentarse en el paseo y comérselo y eso hacemos nosotros.

Entre las furgonetas restaurante no podía faltar una con paella. Lo curioso es que lo han acentuado en la primera a con acento grave, que no existiendo en castellano sí lo hay en francés y en catalán la letra a si lleva acento es de ese tipo, que en este caso se llama abierto. Pues bien, ni en catalán, ni en francés se escribe con acento. He perdido la oportunidad de preguntar el motivo.

 

Esta mañana ha amanecido con sol pero, como la previsión meteorológica anunciaba, se ha ido nublando y ha empezado a soplar el viento así que nos hemos refugiado en el cercano Te Papa, pues anteayer dejamos dos plantas sin visitar.


Camino de él volvemos a encontrarnos con la escultura “Solace of the Wind” y realmente es notable, no solo por la obra en sí misma, sino que también por el lugar donde está situada.

En la cafetería del museo un buen detalle: un dispensador de agua fría, así los clientes cogen un vaso y se sirven lo que quieren. Me lo habían comentado los jóvenes de Tarazona: “aquí puedes pedir agua del grifo en cualquier establecimiento de hostelería”. Otro detalle positivo más a añadir a lo de los bancos y servicios públicos.
Y en la misma cafetería un maravilloso “flat white”.
Señor, ¿cómo pueden hacer un café con leche tan bueno!

El mejor café con leche del mundo.
Delante de la entrada de la exposición sobre Gallipoli una obra notable llamada “VOID”, “Una colaboración de luz y oscuridad”. Como es obra de dos artistas no sé si cada parte de esa descripción corresponde a cada uno. Además la obra se compone de dos grandes círculos, uno situado en el suelo de la planta 2, y otro en el techo por encima de la panta 6. Todo muy dual.

Visitamos la tercera planta del museo. Es muy interesante para conocer la corta historia de este país lo que también facilita su explicación. Además por aquí no han pasado todos los que lo han hecho por el nuestro, solo llegaron los “pacíficos” y luego los británicos, pues un intento francés anterior fracasó. Y ellos tampoco han tenido acciones exteriores excepto lo de la primera guerra mundial (véase Gallipoli) y una notable intervención en la segunda. Y luego en Corea; de los 41 muertos en esta última guerra, 34 de están enterrados en el cementerio que vistamos en Busán.

Marisa antes de salir cumple con el rito de darse una vuelta (larga) por la tienda del museo y yo la espero sentado pacientemente en la sala de entrada. Casi es la hora de cerrar, pero siguen llegando visitantes. Así aparecen dos jóvenes “pacíficos” que son como luchadores de sumo. También salen una pareja de chinos jóvenes y él tiene una cabeza casi tan grande como sus hombros. Todos especímenes notables.

Hoy he descubierto en este museo que hay una gran colonia china que viene de la época de la búsqueda del oro. Su descubrimiento atrajo a un montón de europeos y australianos, pero cuando empezó a ser dificultosa su extracción se marcharon y entonces llegaron los chinos, o los trajeron, no sé, para que siguieran buscando y extrayendo el oro.

Hay un cañón con un interesante aviso: “Tócame solamente con tus ojos. Si quieres que sobreviva, por favor, solamente mírame”. ¡Que poético para ser dicho por un cañón!

 

 

 

 

 

 

 

Y justamente en la salida, pero para la entrada, otra interesante advertencia: “No alimentes las piezas expuestas; ya están muy bien alimentadas. Por favor, ni comida, ni bebida pasado este punto”.
Esta gente sabe convencer.

De regreso al hotel pasamos de nuevo por delante de la sauna y volvemos ver a jóvenes que salen de ella y se meten en el mar aunque la tarde no invita a bañarse.

Así han desaparecido los que se fotografían con el WOW.

En resumen, el día ha sido bueno y la climatología nos ha respetado hasta ahora, pero la previsión indica un empeoramiento a partir de mañana.

PS
Hoy hablando con la joven de la bicicleta he vuelto a decir lo de que los españoles somos los antípodas de los neozelandeses y de nuevo me sorprende que no conociese el término siendo que en inglés es casi igual, “antipode”. Quizás si se lo pregunto a un treintañero español tampoco lo conozca. Pero he descubierto algo que era evidente y una tontería: la etimología de “antípoda”.

Enseñanzas del museo.
El kiwi.

En el museo descubro los avatares del nombre de la fruta más famosa de este país.
Como venían de China se le llamó “Chinese gooseberry”, significando esa palabra “grosella silvestre”.
Luego, en 1959, en un intento de encontrar otro nombre más comercial para venderlos en el exterior se sugirió llamarlos “melonettes”. Afortunadamente no tuvo éxito y se optó por “kiwifruit”, quedándose finalmente solo con “kiwi”. En 1996 una organización comercial neozelandesa etiquetó esta fruta como “kiwi zespri” para distinguirla de la que se cultiva en otros países.

Swells. Olas.

No conocía esta palabra pero la encontré en un letrero que daba información sobre la forma de navegar con esta extraña cita de un libro: “I have heard…that the most sensitive balance (to feel the swells) was a man’s testicles”.
Luego explica el por qué las “swells” son tan interesantes para tener información útil para la navegación, pues a diferencia de las estrellas siempre las vemos y sentimos. Parece que esto último sobre todos los varones. Tendré que tenerlo en cuenta en mi próxima singladura.

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