La primera vez que supe de esa ciudad fue en el viaje en que visité el mar Negro pues estuvimos relativamente cerca de esta región. Pero no nos dio tiempo y lo dejé pendiente para otra ocasión. Ahora.
Está a 45 kilómetros de Kars. La guía lo califica de vista imprescindible. El viaje desde Kars dura una hora. El conductor habla un ingles excelente. Le pregunto dónde lo ha aprendido: tuvo una novia inglesa con la que compartía la enseñanza: ella le enseñaba ingles y él turco. (more…)
En Erzurum no hay «servis» para ir a la otogar así que tengo que coger un taxi. Pregunto en el hotel y me dicen que me costara 8 o 9 liras. Le pregunto al taxista antes de subirme: 10 dólares. Le digo que en liras: 6. Da gusto hacer negocios con gente que no sabe de tipos de cambio porque los 10 dólares serian 13 o 14 liras.
Nordeste de Turquía. Oficialmente esta región se llama «Región este de Anatolia». Su capital es Erzurum. Mi guía dice de esta región que «ejerce un poder magnético». Y que ese poder es «intimidante para algunos y fascinante para otros». Espero que para mí sea lo segundo.Estuve muy cerca de esta parte de Turquía en mi segundo viaje cuando llegamos a la parte más oriental del mar Negro y desde Trabzon, la antigua Trebisonda, famosa en la historia actual española por el accidente del Yakovlev ucraniano en la primavera del año 2003, fuimos hasta las montañas Kackar. La guía dice también que es una tierra de extremos y que eso forma parte de su magia. Te promete paisajes maravillosos y magníficas iglesias armenias y georgianas en lugares perdidos, con el monte Ararat al final del recorrido. Por la descripción y si no tienes el mapa a mano ya ves que es fronteriza con Georgia, Armenia al este e Irán al sur.
Me despido de mis amigos. Como han visto el frío que va a hacer en Erzurum y como además han sido presas de la leyenda del «20 bajo cero», están muy preocupados por mi estado físico y me hacen prometer que antes de que me tengan que amputar los pies por congelación me iré a una zona más cálida. Además me prestan una especie de cazadora de esas que llaman “prendas técnicas”. Para mí que tienen cargo de conciencia de sus tres metros cúbicos de equipaje y han hecho como hacían algunos ricos piadosos de sentar a un pobre con ellos en la cena de Nochebuena. Adiós. Los echaré en falta. Y seguro que maldeciré todo el camino el haber cedido y cargar con la “prenda técnica”.Como el bus sale a las 12 me voy a dar una vuelta por los alrededores del hotel. Me acerco hasta la mezquita de Sokollu Mehmet Pacha que para mí es la más bonita de Estambul.
El tiempo ha mejorado aunque sigue siendo fresco. Me voy a ver los autobuses que tengo para ir a Erzurum. Esta ciudad tiene la leyenda de fría entre los habitantes de Estambul. A todos los que les he dicho que me voy allí me han contestado que hoy hace 20 bajo cero. Un conocido busca un periódico y me lo enseña para demostrármelo: 15 bajo cero. O sea que es una leyenda. En el viaje en metro hasta la estación de autobuses, en turco «otogar» que viene del francés fonético, tengo sentadas enfrente de mí a dos mujeres que representan las dos caras de la Turquía actual. Una es una señora rubia, maquillada, pantalones vaqueros, botas de ante y chaqueta de cuero negro. A su lado una señora cetrina, falda gris hasta los pies y jersey azul oscuro casi también hasta los pies y pañuelo en la cabeza. Me encantaría saber si estos dos mundos tan diferentes tiene algún contacto personal.