8. Kars.

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Iglesia de los Santos Apóstoles de Kars, S. X En Erzurum no hay “servis” para ir a la otogar así que tengo que coger un taxi. Pregunto en el hotel y me dicen que me costara 8 o 9 liras. Le pregunto al taxista antes de subirme: 10 dólares. Le digo que en liras: 6. Da gusto hacer negocios con gente que no sabe de tipos de cambio porque los 10 dólares serian 13 o 14 liras.
En el centro de Erzurum hay oficinas de varias compañías de autobuses. Había autobús a las 9, a las 11 y media y más. Llego a la estación a las 8 y media. El primero sale a las 12. Insisto e insisto y me dicen que hay uno a las 10. Es un truco que hacen a veces pues este no entra en la otogar y te tiene que acompañar a la carretera donde para. Imagino que así se ahorran gastos.
El paisaje sigue siendo el mismo de siempre: nieve y más nieve. La carretera va entre 1500 y 200 metros de altitud. La sensación es de desolación. Paramos en dos o tres pueblos del recorrido. Las calles son una mezcla de barro y nieve. Pero la gente no lleva ni calzados especiales ni van con prendas de frío extremo. Solo aparecen abrigos entre los hombres. ¿Habéis visto que esa prenda ha desaparecido en España? Así con el calentamiento global antes de que desaparezcan las islas del Pacifico ya han desaparecido las fabricas de abrigos de caballero.
Mi guía dice de Kars que tiene 76 mil habitantes y que está a 1768 metros de altitud. Describe un escenario precioso de llegada. Dice que se encuentran influencias aceríes, turcomanas, kurdas, turcas y rusas. Esto hace que parezca que estés en Asia Central, pero mi desconocimiento de la zona me impide percatarme -me encanta este verbo tan poco utilizado ahora- de todo eso pero si de que es una ciudad especial. Pero lo que echa un poco para atrás es que dice que tus sentimientos hacia esta ciudad dependerá del tiempo que encuentres. Si el sol brilla llega a emplear la palabra majestuoso para describir el aspecto de los edificios, pero que si llueve te dan ganas de no parar ni un segundo aquí. Dice Pamuk: “En Kars sólo pueden estar contentos los tontos y los malvados.” Un poco duro, ¿no? Yo he venido por ese libro y también porque es el paso obligado para visitar Ani. La guía añade a todas esas razones la miel, el queso y los frutos secos. Hay muchos edificios pintados de colores vivos dominando los rosas, azules y ocres lo que le dan un aspecto muy especial. La guía dice también que es una ciudad moderna con algunos lugares de diversión donde las mujeres pueden ir sin miedo a encontrarse una mano pegada a su trasero.
Historia. Fue la capital del reino armenio de los bagrátidas y luego en el siglo XIX anduvieron dándose caña por estas tierras los rusos y los turcos. Así fue rusa al final del siglo durante más de 40 años. ¿Y que dicen los del pueblo? Pues como nuestros queridos nacionalistas (aquí habría que decir localistas) siempre buscan los orígenes cuanto más atrás en el tiempo mejor. “Oiga que yo soy descendiente de los iberos”. “Eso no es nada, yo lo soy de los protoiberos”. Pues estos de aquí dice que son descendientes de los carsacos, una tribu que llegó desde el Caúcaso en el siglo II antes de Cristo. ¡Y que no ha pasado nadie por aquí desde entonces!
¿Cómo se llega aquí? Pues puedes venir en un tren directo desde Estambul, aunque la guía te advierte que le cuesta tanto que te puedes incluso morir durante el viaje. Tentador, ¿verdad? Yo llego desde Erzurum en autobús.
En la entrada de Kars se estropea el autobús. Vienen a recogernos con el “servis”. Cuando llegamos al centro un pasajero amable me indica la dirección del hotel. Luego unos jóvenes ignorantes me señalan mal y me hacen andar con todo el equipaje casi un kilómetro de más. El hotel tiene un exterior anodino pero esta bien en el interior y son muy amables. Es el típico hotel turco donde solo hay clientes varones y todos los empleados son también hombres. Después de comer me voy a hacer la visita turística. Al salir uno del hotel me dice que me espere. No entiendo porqué. No habla una palabra de inglés pero echa mano del diccionario y me enseña la palabra “guía”. Todo lo demás es fruto de mi imaginación y de lo que he leído. La guía dice que para ir a Ani no hay transporte colectivo así que puedes ir en taxi y que también hay un particular que hace de guía y que si tu no le buscas a él, él te buscará a tí. Parece que soy el único extranjero que hay en la ciudad como turista y así el viaje será para mi solo, y por tanto tengo que pagar todo el coche. Debe tener contactos en los hoteles que le avisan de las llegadas. Volverá a las 9 de la noche para ver si ha encontrado más pasajeros pues el último autobús llega a las 8.
Voy a ver la iglesia de los Santos Apóstoles ahora la mezquita de Kumbet. Esta cerrada. Merodea un borracho que me habla a gritos. Es lo bueno de no entender nada no sabes si te cuenta un chiste obsceno o te esta amenazando. Es el primero que veo en Turquía. Al ver que la puerta esta cerrada la emprende a patadas con ella. No debe ser un buen creyente. La acción me ha parecido increíble en este país.
Subo a visitar el castillo, otra de las recomendaciones de la guía. Lo acaban de cerrar. Cuando bajo la iglesia esta abierta. Es del siglo X y tiene una arquitectura muy interesante. Doy una vuelta por Kars y me sorprende que muy pocas jóvenes van con la cabeza cubierta. Los que habéis leído “Nieve” entendéis del porque de estas cavilaciones mías. Entro en un billar-café. Además del correo y de enviar la crónica a “ese” echo una ojeada a la previsión del tiempo de una de las ciudades a las que voy a ir en breve. Aprendo otra palabra en ingles: “hail”, granizo. En toda esta zona las máximas no pasan de cero pero las mínimas no son tan bajas como en Erzurum. El hotel tiene un baño turco y decido que mis células ya están cansadas de tanto frío y que les ira bien el calorcito. A las 9 aparece el guía. No ha llegado nadie. Le digo que no iré a Ani y me hace una rebaja que no puedo rechazar. Así que mañana a Ani.

8 comentarios to “8. Kars.”

  1. jose luis Says:

    Esperabas encontrarte tanta nieve y frío?
    Por cierto, el jueves me marcho una semana a Suiza, tengo una amiga en Ginebra y nos invita, además tiene coche. Alguna recomendación?

  2. Angel de Turquia Says:

    Que te lleves un par de millones de euros. Seguramente los gastaras pero sino los puedes dejar en una cuenta secreta numerada para cuando llegue la revolucion y os quiten todo a los ricos. ?Que no eres rico? ?Pues como es que vas a Ginebra? He atravesado Suiza sin parar de lo cara que era camino de Austria. he estado en Ginebra una semana pero era tna joven que no me acuerdo y luego otra semana en Leysın o Leısyn, no recuerdo como se escibre. Asi que no puedo aconsejarte nada. !Suerte!

  3. marta de esparta Says:

    menuda crónica más detallada del viaje no te va a dar tiempo a ver nada si pasas tanto rato escribiendo 😉 es broma, da gusto que lo cuentes todo así. y que nos des tanta envidia. yo también estoy muerta de frío pero en madrid, que es peor 😦

  4. jose luis Says:

    Como los dos millones de euros no los tengo, creo que llevaré dos lomos ibéricos para compensar los gastos.

  5. Angel de Turquia Says:

    Joseluis, quizas las cosas han cambiado pero antes en Suiza estaba totalmente prohibıdo entrar con ningun tipo de embutido por lo menos de España. En mi primer viaje vi a unos comerse un chorizo bastante grande antes de tirarlo.

  6. Angel de Turquia Says:

    Marta, creo que tienes razon y que me enrrollo demasiado. İntento ser mas breve pero no lo consigo. Lo de que el frio en Madrid es peor imagino que es una licencia poetica.

  7. jose luis Says:

    solo me llevo embutido a la India y Marruecos, para compensar las carencias del viaje y subirme de ánimo en los pateos. Supongo que el tener una amiga en Ginebra implica, además de no pagar el alojamiento y el transporte, conocer sitios económicos para comer y comprar. De todas formas gracias otra vez.

  8. luigi Says:

    ya sabes josé luis sino te los dejan entrar hacéis un picnic antes de entrar, pasarlo bien

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