Hoy vamos a empezar el día del turista visitando la mezquita de Ortaköy y el mercado que hay alrededor de ella los domingos por la mañana.
Con el tranvía T1 desde Sultanahmet llegamos hasta el final de la línea en Kabatas. Allí hay un estupendo mirador sobre el Bósforo. Es un lugar muy agradable y desde allí mismo se coge el autobús hasta Ortaköy.
Creo que cada vez que viajo a este país escribo sobre estos dulces y es que mi primer encuentro con ellos fue hace muchos años, en los primeros 70, en Perpiñán.
A la dargah de Sharif el personal viene a pedir cosas relacionadas con la salud, los negocios y la solución de los problemas al santo y además de dar dinero en diferentes sitios hacen ofrendas de flores, especialmente de pétalos: compran unas canastillas o las alquilan, algunas bastante grandes y las llevan en la cabeza, se dirigen a la cola que hay para entrar a ver la tumba y allí las dejan.
Nos despiertan a las 6 de la mañana pues vamos a parar. Ni idea de donde estamos, pero es un amanecer glorioso con el sol apareciendo en aquel momento en el horizonte.