
Esta mañana dejamos Kos con “dolor”: no volveremos a estar en un apartamento semejante y además esta etapa ha sido muy agradable y tranquila sin ningún sobresalto.
El desembarco de los que se quedan en Kos y el embarque de los que nos vamos es muy rápido tanto que imagino que de vez en cuando algún despistado se pasará de puerto.
En la salida del puerto nos cruzamos con algunos barcos que deben estar muertos de vergüenza: llenos de mástiles, aparejos y jarcias convertidos en charlotadas marinas.
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