Diu segunda parte (porque decir lo de ‘Diu segundo día’, después de lo de ‘Y mañana a Palitana’…) Hay palabras preciosas que nunca puedes emplear y cuando encuentras el momento… Ahora es uno de ellos: ‘inexpugnable’. Porque el fuerte de Diu es inexpugnable. O era. Está situado en una península de la isla que es Diu. Tiene unas murallas impresionantes y un interior bastante deteriorado. Fue construido por los portugueses y ahora tiene bastantes cañones de adorno en las murallas. En uno de ellos de bronce y casi en estado perfecto encuentro la inscripción: ‘Felipe II rey de España’. O sea, que se lo enviamos ‘nosotros’. O sea que es ‘nuestro’.
Pregunta: ¿Se puede reclamar?
Respuesta: Sí, si se demuestra que se pagó con dinero de la Generalitat de Catalunya.
Me acabo de enterar de que ya tenemos heredera y para resolver ese problema vamos a cambiar la Constitución. Yo que me había olvidado de los problemas constitucionales y de la balcanización y vulcanización (recuerdo para los recién llegados que ‘vulcanizar’ es un proceso por el que se añade azufre a la goma. Porque seguro que hay algún grupo que no quiere cambiar la Constitución. Porque si la Monarquía según el derecho natural la tiene que ostentar un varón ¿Quién es el hombre para cambiar las leyes naturales?
Archive for the ‘La India en 2005’ Category
AL de la India. Duodécima entrega. En Diu.
06/11/2005AL de la India. Undécima entrega. En Diu.
05/11/2005Llego a Diu de la que mi guía dice que es el ‘highlight of Gujarat’. O sea, la leche. ¿Qué tiene de especial Diu? Pues para nosotros lo primero el nombre, que parece que sea donde nació el Dr. Ogino. Y lo segundo es que fue una colonia portuguesa desde 1535 hasta 1961. Si echamos una ojeada a la historia nos percataremos de que en algún momento fue también colonia española cuando Portugal se integró en la Corona de España. Diu es una isla unida ahora al continente por un puente. Es un lugar de vacaciones para la clase media india. Mi guía decía textualmente: «les riches gujaratis viennent prendre leur cuite hebdomadaire». Y yo creía que ese «cuite» francés se refería a ‘cocerse’ como ‘ponerse al sol’ y de repente me di cuenta de que tenía el mismo significado que en castellano: beber más de la cuenta. Y es que Diu forma parte con Daman, también en el Gujarat, y Goa, de un territorio administrativo especial, por haber sido las tres colonias portuguesas y está permitido vender alcohol a precios razonables. Por ejemplo, una cerveza de 650 ml, medida muy frecuente en Asia, y en España en los años 50, cuesta en un restaurante de 30 a 45 rupias.
Pero ahora Diu para mí tiene un problema: son las fiestas de Diwalli y los escolares tienen 21 dias de vacaciones. Claro que pensareis que son las de Navidad nuestras. Pues es verdad pero aquí en Navidad también tienen del 24 de diciembre al 2 de enero. Y luego el Id de los musulmanes y el nacimiento del gurú Nanak de los sij. En resumen que sólo encontre hotel para dos noches.
Y la primera noche, como dicen los jovenes para justificar un gasto innecesario, me di un homenaje: arroz, pescado, kutcha, cerveza, cassata y un té. La cena 185 rupias y la habitacion con AC y frente al mar, 700. Fin del primer dia en Diu.
AL de la India. Décima entrega. Hacia Diu.
04/11/2005El viaje de Palitana a Diu no lo pude hacer directo. Elegí la ruta con cambio en Talaja. En la estación de autobús de ese pueblo se me acercaron un par de jóvenes dubitativos, pues no sabían si era indio o no. No solamente parezco un indio sino un indio que sabe muchas cosas pues no os podéis imaginar la cantidad de veces que se dirigen a mí. Sin tener idea sobre qué me preguntan. Pues bien, eran unos estudiantes de informática y sabían decir en español ‘¿como estás?’ más o menos y querían mejorarlo. Me preguntaron como se decía en español y escribieron cuidadosamente en gujaratí:
-‘¿Cómo estás?’
-‘¿Cómo te llamas?’
-‘Tu nombre es muy bonito’
-‘Eres muy guapa’
-‘Te quiero’
Les expliqué que entre la primera y la última eran necesarias más frases y algo más de tiempo. Espero que lo entendieran.
En el bus de Talaja a Diu otro joven intentó hablar conmigo. Me he dado cuenta de que para mi próximo viaje necesito hacerme una biografía y entregarla a los que se interesan por mi vida. También que debo explicar que no solo estoy casado y con hijos, sino que soy abuelo. Porque les encanta. Creo que les provoco una cierta desconfianza pero cuando saben que detrás de mí hay una familia pues parecen a los de la Conferencia Episcopal Española (CEE), se quedan más tranquilos. La diferencia es que a los de la CEE no les parece mal no tener ellos mismos una familia.
AL de la India. Novena entrega. Intendencia.
03/11/2005Algunos conocidos me han preguntado en relación con mis anteriores viajes a la India cosas tales como: ‘Vas de camping ¿no?’. Pues no. Voy a hoteles. ‘Te llevas comida de España ¿verdad?’. Pues tampoco. Como de casi todo lo que encuentro. Con una serie de prohibiciones que no son religiosas sino familiares: no beber agua del grifo ni comida en puestos callejeros. Prometo que voy a hacerlo esta vez. Y la más sorprendente de las preguntas: ‘¿Cuando llegas allí te vas a casa de algún indio?’. Ni se me ocurre pensar si en España el ministro del ramo, Sr. Montilla, distribuyese a los 50 millones de turistas por las casas como hacían en la guerra civil cuando llegaban los milicianos a un pueblo. Ahora seria algo así como: ‘Mire esta quincena de julio le toca a esta familia danesa que son muy callados. En la siguiente ya le mandaremos a unos adolescentes italianos’.
Pues quería hablar un poco de la intendencia que por cierto es el cuerpo en el que serví durante mi servicio militar en Melilla. Ha sido siempre un misterio para mí: ¿porqué el ejercito se divide en cuerpos y armas? Parece un chiste sobre el titulo de una novela muy famosa en los 60: ‘Cuerpos y almas’. Como voy a poner precios en rupias pensad que 1 rupia son mas o menos 3 pesetas. O el ultimo cambio a quien se atreva en euros: 1 euro 53,95 rupias.
El agua.
Hay botellas de 1 y 2 litros y este verano he visto por primera vez en las estaciones de autobús unas bolsitas de plástico de unos 200 cc. a 1 rupia. No es realmente agua mineral de esa que sale de Caldas de Montbui sino tratada para que sea potable. Para los preocupados por la higiene: el tratamiento es por ósmosis invertida y desinfección por ozonización y rayos ultravioleta. Es francamente buena. Antes en la India apenas había una marca, Bisleri, que se ha convertido en una metonimia. Igual me he equivocado con la figura retórica pero si quieres pedir agua y no te entienden dices «Bisleri» y sin problemas. El precio va de 10 a 15 rupias el litro. Y en los restaurantes a veces te cobran lo mismo que en las tiendas o un poquito más. En las botellas dice que las chafes antes de tirarlas para evitar que las rellenen pero en los sitios con poco turismo pueden ser un objeto reutilizable por la población local.
Hoteles.
Pues siempre con cuarto de baño en la habitación. Los hay con aire acondicionado, «AC», solo con ventilador en el techo, «Non AC» y con «Air cooler», una especie de nevera con un ventilador y con una cortina por donde corre el agua. Estos últimos cada vez los encuentro menos aunque ahora estoy en uno así. Los precios van de las 700 rupias en Delhi (aunque puedes encontrar por 100 o 200 en Pahar Ganj) por una habitación «Non AC» a las 700 en Diu, con «AC», temporada alta, Diwalli y frente al mar, hasta las 150 en Porbandar en «No AC». Estos precios son de habitación para uno solo pero no serian mucho más para dos, pues todas las habitaciones en que he estado han sido dobles. Las habitaciones suelen estar limpias pero a veces los empleados echan una siesta o ven la tele en la habitación y puedes encontrarte la cama y sobre todo la almohada algo usada. Pides que te la cambien sin ningún problema. Vaya, que no se sorprenden. Una particularidad en todos a los que voy, incluso en el de Delhi que suele tener clientes extranjeros: hacen la cama sólo con la sabana de abajo. Si quieres la de arriba, como es mi caso, debes pedirla cada vez. Tampoco te suelen poner todo lo necesario a la primera, como toalla, papel, para que lo pidas y des propina al mozo. En algunos sitios remotos el papel lo has de comprar por tu cuenta y en general los de los hoteles son rollos con muy poco papel.
En algunos hoteles el único problema son los mosquitos. Cuando voy a dormir pido al de recepción algo para matarlos. Este verano, en otro país, el recepcionista me dijo que me daría «una medicina para los mosquitos». Me asuste porque pensé que me iba a dar algo para mí para la malaria pero resulto ser simplemente un insecticida. En algunos casos viene un empleado y te echa insecticida, en otros un chisme que se enchufa y que a los mosquitos les debe parecer como la televisión porque nunca he visto que haga nada. En otros una espiral que se enciende. Hay sitios en los que en las paredes hay una docena de dragoncitos comiéndoselos. Es el mejor método. Pero lo realmente eficaz es mi método: mato a todos los que encuentro antes de dormir, que son los más tontos. Luego a mitad de noche a los que me han picado y están cebados con mi sangre y no se pueden ni mover, esos son, o mejor han sido, los más golosos.
Comida.
Igual que con los hoteles los restaurantes en Delhi son más caros que en las ciudades pequeñas, pero hay muchas más opciones. En muchos sitios, por ejemplo en Dwarka (ya os contare otro día lo de esta especial ciudad), solo pude comer thali. Es la comida nacional y en alguno sitios la única. Es una bandeja de acero inoxidable grande donde te ponen 4 o 5 recipientes tipo bol (cuenco) pequeño. Un camarero te llena cada uno de ellos con una salsa o con comida que está caldosa como garbanzos, patatas, arroz, algo verde vegetal, algo dulce como leche con plátano.. y luego te dejan para que te pongas tu, o te ponen ellos, una especie de cuatro cacharros de acero inoxidable también, con comida para poner directamente sobre la bandeja, como salsa de tomate, pepino, arroz blanco, algo verde, sémola dulce y chapatis, ese pan plano que hacen al horno. Y eso te lo van llenado hasta que no quieres más. En algunos casos, sobre todo en las grandes ciudades, pone un letrero de «thali limited». O sea que no repites. El thali de Dwarka, por ejemplo, que era muy bueno, costaba 30 rupias. Algo menos de 20 duros. Y además me pusieron un vaso de leche aguada. O así traduje lo de «water milk». Pero realmente no sé si había algo más.
En Delhi tengo un ritual cuando llego y cuando me voy: ir a comer al Potpourri. Es un restaurante situado en Connaught Place que es el centro de Delhi y que tiene en la planta baja una de las heladerías más famosas en la ciudad: el Nirulas. Además de comida india normal, tiene un buffet libre de ensaladas buenísimas y unos postres deliciosos. Como diría un amigo de Zaragoza, postres de laminero, laminero. Además puedes beber agua normal porque la tratan ellos. O eso me han dicho. Y hasta ahora. Precio: 214 rupias. Claro que si lo comparas con un thali de 30 es un disparate pero si lo cuentas en euros…cuatro. En Pahar Ganj en Delhi, una comida de 60 a 100 rupias. Y luego están los postres como en Ahmedabad, un sitio popular que llaman ’Gandhi Colds Drinks’. Un lassi con helado dentro, algo fuera de serie, por 17 rupias. Creo que podría escribir un articulo sobre los mejores lassis que he bebido en la India.
Cosas especiales: Pues que en los restaurantes de más categoría a los que he ido la luz es tan tenue que casi no ves y hace un frío que pela en pleno mes de julio.
Los desayunos son la comida más problemática. En unos sitios por las prohibiciones religiosas pues no hay huevos y creo que alguna vez ni leche. Y en otras porque si me levanto a las 5 para coger el autobús está casi todo cerrado. Entonces tengo que aprovechar las paradas del camino para comerme unos buñuelos de patata y un té. En los restaurantes todo el mundo bebe agua del grifo. Pues el camarero se empeña en que tu tienes que beber una cocacola. Nadie la bebe pero insiste y cuando le has dicho por tercera vez que no, se queda sorprendido, aunque previamente hayas pedido agua mineral. Hay en Ahmedabad, desde donde escribo, un restaurante al que he ido varias veces, «New Lucky», que tiene el suelo con una docena de tumbas. Están pintadas de verde y son, claro, de musulmanes. Tienen una barandilla de unos 40 cms. de alto. Le pregunté al dueño y me dijo que es que eran «muy viejas, muy viejas, de hace 50 años». Igual se equivocó y eran 500 porque 50 no me parecen muy viejas. Vaya, que la familia actual podría ir a cenar con su antepasado. Tiene la ventaja que las mesas están muy separadas.
AL de la India. Octava entrega. Diwalli en Adalaj Wav.
01/11/2005Una mañana con encanto o cómo sacarle encanto a una mañana. Uno de noviembre, Todos los Santos en el orbe católico, Diwalli en la India.
Es mediodía y aunque llevo varias crónicas atrasadas quiero contar lo que me ha pasado esta mañana. Estoy en Ahmedabad de regreso después de haber visitado Palitana, Diu, Somnat y Dwarka, camino de Ajmer en Rajastán. Ya he visitado en Ahmedabad todo lo que la guía recomienda y algunas cosas más en mi primera visita hace una semana.
Al levantarme logro oír unas noticias en inglés en la tele: una explosión en Dahoo, cerca de Ahmedabad. Pienso que es otro atentado y que no lograré tranquilizar a familia y amigos cuando vean que ha sucedido cerca de donde estoy. Luego al ampliar la noticia veo que desgraciadamente se ha cumplido uno de mis temores: ha ocurrido por culpa de fuegos artificiales, lo que pasa es que la palabra «explosión» es igual para una bomba terrorista que para unos inocentes petardos.
Como hasta mañana no tengo el billete de tren para Ajmer decido visitar Adalaj Wav que es otro conjunto de pozos como el que visité en Dada Hari pero que esta a 19 Km de Ahmedabad. La guía recomienda coger el bus que va de Ahmedabad, la ciudad más importante de Gujarat, de mas de 6 millones de habitantes, hasta Gandhinagar, de medio millón de habitantes y la capital de este estado. Dice la guía que le digas al conductor que vas a Adalaj Wav para que te diga donde bajarte y que desde allí está a una distancia que puedes hacer andando. ¡Esas frases tan precisas! Claro que en inglés emplean solo tres palabras, «within walking distance» y parece otra cosa. Pero la precisión es la misma. ¿Es capaz de andar lo mismo una monja de clausura que un aborigen australiano? ¿Para qué definieron los científicos el sistema métrico decimal?
Pregunto al recepcionista del hotel y me da la respuesta más sencilla y que me han dado ya otras veces con preguntas similares: alquila un taxi.
Os quiero contar una historieta que presencié hace unos años y que cuento siempre. Vivía a unos 45 Km de Barcelona e iba a trabajar allí con el tren. Un día, un padre de unos 60 años y su hija de veintitantos iban en el tren para ir al Hospital Clínico. Hablaban de como ir hasta allí desde la estación cuando llegasen y no lo tenían nada claro. La hija dijo al final: «Pues nada padre, cuando lleguemos cojemos un taxi.» Y él respondió la frase que nunca he olvidado: «¿Un taxi? Un taxi es para cuando uno esta ‘perdío’.»
Eso me hubiese gustado explicarle yo al del hotel. Que no estaba perdido. O al menos, no todavía. Me indicó, de todas maneras, donde coger el autobús a Gandhinagar, al lado de la estación de los autobuses locales, Lal Darwaja. Habré preguntado una docena de veces y por el método de la ameba (pero aquí no habia libro de instrucciones) intento-fracaso, he logrado dar con el lugar. Había pasado por allí esa docena de veces que pregunté pues todos me indicaban el mismo sitio, lo que pasaba es que no había ni parada de autobús ni autobús, pues era un todo terreno que hacia de taxi colectivo para ir a Gandhinagar.
Les explico donde quiero ir según las indicaciones de la guía. La escena: seis gujaraties (¿o habría que decir gujaratos?) rodeándome yo en inglés y ellos en gujarato. Yo añadiendo lo de «walking distance» con signos tocándome las piernas y, claro, se creían que me quería ir andando desde allí y pensaban que debía estar idiota: 20 kilómetros sin saber por donde ir. Al final aparece un chaval que me entiende a la primera (sin saber inglés, por supuesto) y se lo explica al conductor. Me subo al coche pero solo íbamos 4 pasajeros y estos vehículos suelen ir a tope de gente, lo que me hace pensar que el chaval no me ha entendido. Al cabo de un rato nos cambian a otro coche. Yo que creía que había logrado que me entendiesen donde quería ir. Cojo al conductor del primer coche y le digo insistentemente: «¡Adalaj Wav, Adalaj Wav!» y me dice que me suba y parece que le explica algo al conductor del segundo coche. Este es un todo terreno tipo Jeep, antiguo y pequeño. Detrás no sé cuantos iban, pero me colocan en el asiento corrido delantero con dos más y el chofer. El pasajero al lado del chofer estaba sentado de manera que tenía la palanca de cambio de marchas entre las piernas y cada vez que el chofer cambiaba era muy gracioso. Afortunadamente no era yo el que estaba sentado allí. La primera vez que paran aparece un pasajero bastante grande para los estándares indios. ¿Dónde sentarlo? Pues en el sitio del chofer que era realmente pequeñito. Imaginaos la escena: cuatro pasajeros allí donde podrían ir tres delgaditos y el chofer con el cuerpo fuera del coche, agarrado con la mano izquierda al volante (aquí conducen por la izquierda, herencia británica) y con la mano derecha sosteniendo un cable eléctrico con el que hacia contacto con el chasis para hacer sonar el claxon. Menos mal que al cabo de 10 minutos se ha bajado uno de los pasajeros de delante y así íbamos sólo tres y el chofer.
Al rato paran el coche en un cruce, me dicen que me baje y me indican con el dedo un puesto de policía: «Adalaj police, Adalaj police». Creo que estaban como locos porque me bajase, por el sitio que ocupaba y porque no sabían que hacer conmigo. Pero los dioses hindúes son benevolentes en Diwalli y ayudan a los extranjeros perdidos. El policía era simpático, joven, muy guapo y hablaba algo de inglés. Para a un joven y simpático motorista. No sé si lo conocía o ha parado al primero que ha pasado. Habla con él, me dice que me suba en la moto, y que me llevará a Adalaj Wav. Yo me conformaba con que me llevase a un sitio con rickshaws pero me lleva hasta el sitio mismo aunque tiene que preguntar varias veces: aunque es de Gandhinagar no habia ido nunca allí. Menos mal, porque desde el cruce del policía había unos 10 Km. hasta el pozo. Y aquí habría que decir lo de ‘Alá Akbar’ porque el motorista era musulmán. Visitamos el pozo juntos y después me deja en una parada de autobús donde les explica a unos jóvenes que quiero ir a Ahmedabad, a la estación de autobuses locales.
Me hacen subir a uno de ellos y se forma un grupo de jóvenes a mi alrededor con un chaval con media docena de palabras en inglés que hace de portavoz de todos ellos. Muy divertido. A mitad de camino me hacen bajar en una parada y me acompañan dos de ellos a otro autobús. El primero iba a Ahmedabad, pero a otro sitio y este último va a Lal Darwaja, la estación de autobuses local.
Total: dos coches, una moto y dos autobuses. Y eso que según la guía parecía fácil. Afortunadamente es Diwalli y hay menos circulación por las carreteras y las que rodean Ahmedabad son buenas.
¿Recomendaría visitar Adalaj Wav? Sí, sin dudarlo. ¿Cómo llegar hasta allí? Ni idea.
Conclusión: el viaje puede ser una maravilla o un desastre, pero en ambos casos puedes aprender muchas cosas. Claro que te diviertes más en el primer caso.