Al fín vengo a Pushkar. No tengo muy claro cuando empieza la feria de los camellos pues me han dado dos fechas diferentes. Pushkar es una ciudad realmente encantadora con un lago en la parte sur, rodeado de esas escaleras, los ghats, donde los indios se bañan de forma ritual. Creo que los más impresionantes que he visto son los de Benarés y Haridwar pero estos tienen un ambiente más tranquilo. Además después del trajín de Ahmedabad y Ajmer, ambas ciudades con mucha polución, se agradece esto.
Único inconveniente: los occidentales. (more…)
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AL de la India. Vigésimoprimera entrega. Pushkar.
16/11/2005AL de la India. Incentivo.
15/11/2005A lo largo de las crónicas (en una cualquiera de ellas) AL ha incluído (o incluirá) un gazapo de tipo cultural para premiar e incentivar la atención de los lectores. La primera persona que lo señale en un comentario recibirá como premio una sencilla «rudraksh». Sólo se aceptará el error planificado por el autor; los restantes errores, caso de haberlos como el de la «isla peregil», son involuntarios y no llevan premio. Si alguien está interesado en el tema «rudraksh», puede encontrar información sobre sus efectos pulsando aquí. En este sitio dicen por ejemplo que «It is said that the plant of Rudraksh is originated from the tear drops of Lord Shiva.» la planta de «rudraksh» se originó de las lágrimas de Shiva. También que «No other necklace or bead is so auspicious and powerful as Rudraksh.» ninguna otra cuenta o collar es tan propicia ni poderosa como la «rudraksh». En el apartado de valor medicinal de la «rudraksh» se dice «It has been proved that wearing Rudraksha controlled heart beat and had a positive effect on Blood Pressure, Stress, Anxiety, Depression, Palpitations and Lack of Concentration. Additional statements indicate an anti ageing property by wearing Rudraksha…» o sea, que tiene un efecto beneficioso en la presión arterial, ansiedad, depresión… e incluso propiedades antienvejecimiento. En resumen, parece algo excelente y no se puede alabar más para que no se molesten Sanitas o Estée Lauder.
AL de la India. Vigésima entrega. Ajmer.
14/11/2005Hoy es 4 de noviembre día del Id. Voy a buscar el desayuno pero muchos sitios están cerrados. Lo intento en la estación de ferrocarril. Esta casi desierta. Creo que es la primera vez que veo así una estación de tren. Y así, sin gente, me doy cuenta de la cantidad de jefes que hay en la estación. Por lo menos de los que tienen gran despacho dando al anden principal. Debe ser que como soy nieto, hijo y sobrino de ferroviario todo esto me afecta mucho:
– Railway magistrate
– Train Light Supervisor
– Head Train’s Clerck
– Station Superintendent
– Station Master
– Station Manager
– Head Ticket Collector
– DY. Station Manager Commercial
Complicado, ¿no?
Y en cuanto a salas de espera hay:
– Upper Class (Gents)
– Upper Class (Ladies)
– Sleeper Class
¿Y si no eres de esas clases? Pues en el suelo del andén que para eso van todos preparados con un plástico y así echarse en el suelo.
Ajmer me ha resultado muy interesante. Claro que no es tan bonita como otras ciudades de Rajastan, ni tiene ningún monumento notable, pero como la guía no la ponderaba tanto, pues a lo mejor ha sido por eso. Aquí he descubierto Dargah. Es como un santuario dentro de Ajmer, con una gran mezquita y la tumba de un santo, Khwaja Muinud-din Chishti, del siglo XI, muy venerado incluso por los hindúes. Debes ir descalzo y con la cabeza cubierta dentro de todo el recinto. Le ofrecen flores en cantidades enormes que se compran en unos puestos especiales de lo más fotogénicos. Prometo fotos de ellos. También hay varias piscinas para las abluciones de los fieles y una casitas que no supe si es que allí vivía alguien o eran como capillas de ofrendas. Esta lleno de pobres y les dan raciones de arroz cocido.
He estado dos veces. La primera decidí llevarme las chanclas en una bolsa que es lo que hacen muchos y además no encontré ningún sitio donde dejarlas en custodia y aquello era realmente multitudinario. En un momento dado un abuelo de barba blanca y con aspecto muy respetable me cogió del brazo y me empezó a gritar: ‘Chus, chus’. Yo pensé que era que por ser infiel no podía entrar donde el Chishti, porque ya llevaba un cuarto de hora deambulando por dentro de Dargah sin problemas. Pero resulta que me decía en inglés ‘zapatos, zapatos’ a gritos y es que en ese trozo no se podían llevar los zapatos ni en una bolsa. Fue estricto y rudo. Dejé las chanclas en una tienda de flores y a ver al santo. El día 4, que es el Id, vuelvo a Dargah desde donde escribo el borrador. He encontrado una consigna de zapatos y los he dejado allí para evitar más problemas. Y esta vez ha sido un joven que ha intentado hacer de guía y como le he dicho que no hemos tenido media bronca. No se merecía más. La guía te previene mucho de los ganchos que hay aquí que intentan que firmes en un libro y luego sacarte pasta. Y claro ya te coge mal cuando insiste en que vayas con él. Y yo que quiero ir solo. Y el otro que porqué quiero ir solo. Al final bronca.
Dargah, al menos en el Ramadán es un sitio increíble. Es como estar en la Edad Media. Quizá ayudaba el ambiente festivo en todo el barrio por ser el Id. Cerca de allí hay una mezquita construida sobre un templo hindú. Si alguna vez los hindúes intentan recuperar sus templos habrá grandes problemas. Que ya los ha habido con muchos muertos y todo, pero es un problema pendiente.
En Ajmer he pensado que en lugar de enseñar inglés podría hacerlo con el castellano. Explico: cuando voy a un restaurante 4 veces seguidas y le pido al camarero la cuenta, en lugar de decirle tres veces ‘The bill, please’ que por cuatro días son 12 veces y al final él aprende que ‘bill’ es la factura, pues pienso que lo mismo le cuesta aprender ‘la factura, por favor’. ¿No? Y a lo mejor podía pedir una ayuda al Instituto Cervantes.
AL de la India. Decimonovena entrega. De Ahmedabad a Ajmer.
13/11/2005Estoy escribiendo el borrador de estas notas en la mezquita de Dargah. Son las 6 de la tarde y el muecín esta rezando.
Cuando llego a la estación del tren de Ahmedabad pregunto a un empleado por mi tren: ‘sale del anden numero 1’. Sin duda y sin error. Por si acaso le pregunto a otro: ‘sale del anden numero 7’. Que es de donde de verdad salía.
Un consejo: si estas ‘perdío’ coge un ‘coolie’ o sea un mozo de cuerda que además de llevarte el equipaje, siempre saben donde está tu tren y tu vagón pues los trenes suelen ser larguísimos. Yo todavía no me he ‘perdío’. Los ‘coolíes’ se reconocen porque llevan una camisa roja.
Lo de los trenes a veces parece muy complicado pero casi siempre es más cómodo que en autobús. Lo único que encontré para este viaje fue un billete de clase ‘sleeper’ o sea literas, que dicho así parece muy bien. Es la segunda categoría empezando por abajo. Un día haré un monográfico sobre las clases en los ferrocarriles indios porque no es sencillo y hay extranjeros que se vuelven locos.
Aproveché ese viaje para ponerme al día de estas crónicas. Los sitios de Internet suelen ser muy incómodos así que he decidido escribir el borrador en papel. Así en el tren estuve escribiendo borrador tras borrador y consultando en las guías algún detalle. Resultado: tenia muy intrigados a todos mis compañeros de departamento. Estos departamentos están formados por dos filas con tres asientos cada uno que corresponderían a las 6 literas, como en España, pero además hay dos asientos en el pasillo que corresponden a dos literas mas, éstas en el sentido de la marcha. Advertencia a los altos: no se cabe en esas literas de los pasillos. O sea que éramos 8, separados por el pasillo y aunque me miraron mucho durante todo el viaje no se atrevieron a hablar conmigo hasta el final, cuando faltaba media hora para llegar. Menos mal porque tuve que volver a explicar mi vida. (No os lo creeréis pero el dueño del sitio éste de Internet donde estoy me ha preguntado si tengo una hija y un hijo y si estoy casado) Había un señor que hablaba algo de inglés y que hacía de portavoz de los demás. Aproveché para preguntarle sobre los ‘luchadores por la libertad’. Son los que lucharon por la independencia de la India en los años 40 contra los británicos y por lo visto tienen un carné.
Y así llegue a Ajmer.
En este viaje el querer asistir a la feria de Pushkar me ha descabalado algo el plan. En primer lugar porque llego demasiado pronto y no tenía buenas alternativas. Y en segundo lugar porque durante la feria hay problemas con los hoteles. Así que en lugar de irme a un hotel de Pushkar decidí quedarme en Ajmer e ir desde aquí cada día con autobús.
El primer hotel al que fui es el más recomendado en la guía porque tiene ‘encanto’. Pero solo había habitación para una noche. Además abusan de lo del ‘encanto’. Por ejemplo doblan los precios durante la feria de Pushkar. Afortunadamente Ajmer es una ciudad y no hay problemas para encontrar otro. Aunque sea menos encantador. De Ajmer las guías dicen que no merece la pena. Imagino que la comparan con otras ciudades de Rajastan. Lo había olvidado: esto es otro estado. Y por tanto otra lengua que no entiendo ni leo, aunque al ser la parte más turística de la India es más fácil encontrar gente que hable inglés que en Gujarat.
Ciudades típicas de Rajastan dentro de un recorrido serían especialmente Jaisalmer, Udaipur y Jaipur. Y la feria de Pushkar, desde luego.
La primera noche voy a un restaurante recomendado por el hotel. Pido un plato de comida china pues siempre suele ser más suave que la india. Pero me olvido de que no soy indio y no hago todas las advertencias de ‘no especiado’, ‘no fuerte’, ‘tengo problemas de estomago’ (mama, no los tengo, lo digo solo para darles pena y que no pongan tanto picante) Me ponen un salsero con varias cosas. Huelo el vinagre y se me corta la respiración. Como cuando hueles amoniaco. Olía a vinagre pero tan fuerte que no sé de qué estaría hecho. Y debí imaginar como seria la comida de picante. Al acabar viene el camarero a preguntarme como estaba la comida y yo le dije llorando que ‘muy bien, gracias’. Y seguramente como era el Happy Diwalli y todo el mundo estaba con su familia cenando, el camarero se debió imaginar que yo me estaba acordando de mis padres. Pero realmente me estaba acordando de los suyos. Y de los del cocinero.
AL de la India. Decimoctava entrega. Ahmedabad.
12/11/2005¿Hay bus directo de Dwarka hasta Ahmedabdad? Sí, pero de esos tastarros que en la jerga de las guías llaman «local bus». Así que la otra opción era coger un «dilax» o sea un «delux», que de las dos maneras está escrito, o sea un autobús cochambroso de allí a Rajpot y otro igual de allí a Ahmedabad: 13 horas. Lo primero que hago al llegar es ir a la estación de ferrocarril a sacar billete para Ajmer. En la oficina de venta anticipada hay una ventanilla reservada para:
– Jubilados (en la India lo soy)
– Extranjeros (por supuesto)
– Inválidos (después de las 13 horas de autobús creo que casi se me podría considerar así)
– Luchadores por la libertad.
Esto último no creo que lo sea pero me gustaría tener un carnet con mi nombre y que pusiese «luchador por la libertad» y mejor todavía si fuese ‘luchador por la libertad y por la justicia’. Y lo orgullosos que se mostrarían mis hijos cuando les preguntasen por su padre, y pudiesen decir ‘mi padre es un luchador por la libertad y la justicia. Con carné.’ Que ahora no saben que contestar.
En Ahmedabdad volví al mismo hotel y al mismo restaurante espacioso con las tumbas entre las mesas. Me paseé entre las multitudes que estaban comprando para el Diwalli. Y cuando dije que era como los Reyes en España, aquí son mas bien regalos prácticos: una camisa, unos pantalones, zapatos, cinturones y dulces para los niños. Y petardos y puestos callejeros por todos los lados. Con los cinturones me he dado cuenta de una cosa curiosa: el 80% de los varones indios llevan la camisa por fuera de los pantalones. O sea que no ves si lleva un cinturón viejo y feo o uno de Loewe. Pues la India es el país con más puestos callejeros de cinturones del mundo.
Por las calles no cabe un alma. Si no fuese porque me da miedo que a Ahmedabdad le pasase lo que a Somnat con Mahmud el Afgano, lo recomendaría. Y volví a entrar en la mezquita y aunque ya se había acabado la merienda había un ambiente de paz y tranquilidad… Y todo con guirnaldas de luces de colores.
En Gujarat son 4 días seguidos de fiesta: el 1 Diwalli, el 2 Happy Diwalli o tambien New Year, el 3 una fiesta que tiene que ver con los hermanos y las hermanas y el 4 el ID, final del Ramadan.
Y ya al tren de Ahmedabdad a Ajmer.