AL de la India. Decimonovena entrega. De Ahmedabad a Ajmer.

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Estoy escribiendo el borrador de estas notas en la mezquita de Dargah. Son las 6 de la tarde y el muecín esta rezando.
Cuando llego a la estación del tren de Ahmedabad pregunto a un empleado por mi tren: ‘sale del anden numero 1’. Sin duda y sin error. Por si acaso le pregunto a otro: ‘sale del anden numero 7’. Que es de donde de verdad salía.
Un consejo: si estas ‘perdío’ coge un ‘coolie’ o sea un mozo de cuerda que además de llevarte el equipaje, siempre saben donde está tu tren y tu vagón pues los trenes suelen ser larguísimos. Yo todavía no me he ‘perdío’. Los ‘coolíes’ se reconocen porque llevan una camisa roja.
Lo de los trenes a veces parece muy complicado pero casi siempre es más cómodo que en autobús. Lo único que encontré para este viaje fue un billete de clase ‘sleeper’ o sea literas, que dicho así parece muy bien. Es la segunda categoría empezando por abajo. Un día haré un monográfico sobre las clases en los ferrocarriles indios porque no es sencillo y hay extranjeros que se vuelven locos.
Aproveché ese viaje para ponerme al día de estas crónicas. Los sitios de Internet suelen ser muy incómodos así que he decidido escribir el borrador en papel. Así en el tren estuve escribiendo borrador tras borrador y consultando en las guías algún detalle. Resultado: tenia muy intrigados a todos mis compañeros de departamento. Estos departamentos están formados por dos filas con tres asientos cada uno que corresponderían a las 6 literas, como en España, pero además hay dos asientos en el pasillo que corresponden a dos literas mas, éstas en el sentido de la marcha. Advertencia a los altos: no se cabe en esas literas de los pasillos. O sea que éramos 8, separados por el pasillo y aunque me miraron mucho durante todo el viaje no se atrevieron a hablar conmigo hasta el final, cuando faltaba media hora para llegar. Menos mal porque tuve que volver a explicar mi vida. (No os lo creeréis pero el dueño del sitio éste de Internet donde estoy me ha preguntado si tengo una hija y un hijo y si estoy casado) Había un señor que hablaba algo de inglés y que hacía de portavoz de los demás. Aproveché para preguntarle sobre los ‘luchadores por la libertad’. Son los que lucharon por la independencia de la India en los años 40 contra los británicos y por lo visto tienen un carné.
Y así llegue a Ajmer.
En este viaje el querer asistir a la feria de Pushkar me ha descabalado algo el plan. En primer lugar porque llego demasiado pronto y no tenía buenas alternativas. Y en segundo lugar porque durante la feria hay problemas con los hoteles. Así que en lugar de irme a un hotel de Pushkar decidí quedarme en Ajmer e ir desde aquí cada día con autobús.
El primer hotel al que fui es el más recomendado en la guía porque tiene ‘encanto’. Pero solo había habitación para una noche. Además abusan de lo del ‘encanto’. Por ejemplo doblan los precios durante la feria de Pushkar. Afortunadamente Ajmer es una ciudad y no hay problemas para encontrar otro. Aunque sea menos encantador. De Ajmer las guías dicen que no merece la pena. Imagino que la comparan con otras ciudades de Rajastan. Lo había olvidado: esto es otro estado. Y por tanto otra lengua que no entiendo ni leo, aunque al ser la parte más turística de la India es más fácil encontrar gente que hable inglés que en Gujarat.
Ciudades típicas de Rajastan dentro de un recorrido serían especialmente Jaisalmer, Udaipur y Jaipur. Y la feria de Pushkar, desde luego.
La primera noche voy a un restaurante recomendado por el hotel. Pido un plato de comida china pues siempre suele ser más suave que la india. Pero me olvido de que no soy indio y no hago todas las advertencias de ‘no especiado’, ‘no fuerte’, ‘tengo problemas de estomago’ (mama, no los tengo, lo digo solo para darles pena y que no pongan tanto picante) Me ponen un salsero con varias cosas. Huelo el vinagre y se me corta la respiración. Como cuando hueles amoniaco. Olía a vinagre pero tan fuerte que no sé de qué estaría hecho. Y debí imaginar como seria la comida de picante. Al acabar viene el camarero a preguntarme como estaba la comida y yo le dije llorando que ‘muy bien, gracias’. Y seguramente como era el Happy Diwalli y todo el mundo estaba con su familia cenando, el camarero se debió imaginar que yo me estaba acordando de mis padres. Pero realmente me estaba acordando de los suyos. Y de los del cocinero.

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Una respuesta to “AL de la India. Decimonovena entrega. De Ahmedabad a Ajmer.”

  1. Torpedo Says:

    AL, ya sé cual es el gazapo. Tú tienes un carnet de “luchador por la libertad”, te lo dieron cuando te afiliaste a la FAES. Como seguro que lo llevas cerca del corazon, sácalo y lee la letra pequeña. Espero que me traigas el regalito bien envuelto. Por cierto, ¿en India eres vegetariano? ¿dices que eres español? ¿conocen algo de aquí?
    Abrazosssss (muchos, pero castos)

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