Dogo Onsen.
De acuerdo con la leyenda fue descubierta en la “edad de los dioses” cuando se encontró a una garza curándose a sí misma en la fuente. ¿Pero cuándo es la “edad de los dioses”? debe ser “desde tiempos ancestrales”. Pues desde esos tiempos este lugar ha tenido una gran reputación por las propiedades curativas de sus aguas. Dicen que son especialmente buenas para el reumatismo, las neuralgias y la histeria. Claro que esto último lo veo poco útil porque tu pareja, por ejemplo, está histérica porque se ha enterado que un cura ecónomo te ha comido el tarro y has puesto todos tus ahorros en Gescartera. No es cuestión de decirle: “Nada mi amor, ahora mismo nos vamos a Matsuyama a darte un baño y se te pasará”. Que creo que incluso puede ser contraproducente. Lo que se llama en términos farmacológicos”una contraindicación”. (more…)
Hoy ha amanecido nublado, casi negro. ¿Sería una premonición de las elecciones españolas? Cuando bajo a recepción, antes de desayunar me conecto a El País. ¡Todos hemos ganado! Los socialistas porque no han obtenido la mayoría absoluta y los populares porque no han conseguido la mayoría relativa. Cuando vuelva a nacer quiero ser político español y así no tendré las derrotas y fracasos que he tenido en mi vida.
La isla es una montañita totalmente cubierta de árboles en medio del mar. Enfrente del embarcadero hay un templo sintoísta. Al lado un camino que sube hasta la cima. Arriba del todo han hecho una plataforma para que se pueda ver todo lo que hay alrededor y han tenido la precaución de podar los árboles para que no entorpezcan la visión. Está despejado y hace un día estupendo. Estoy un rato allí viendo otras islas o barcos que pasan en las cercanías.
Esto es vida. Estoy en un buen hotel, puedo escribir el borrador cómodamente sentado y acabo de cenar lo mismo que ayer. En esta ciudad, o mejor, en este país sino te gustan los fideos y la sopa estás perdido.
De todo el viaje lo único que tenía claro y decidido eran Tokio y Kioto y además que, por el tiempo, iba a ser por el sur del país. El resto lo he decidido al llegar, como Nara y Himeji, o lo que he hecho hoy: ir de Kioto a Oyakama y de allí a Matsuyama que es donde escribo el borrador.