24.Matsuyama. Día2, primera parte.

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Hoy ha amanecido nublado, casi negro. ¿Sería una premonición de las elecciones españolas? Cuando bajo a recepción, antes de desayunar me conecto a El País. ¡Todos hemos ganado! Los socialistas porque no han obtenido la mayoría absoluta y los populares porque no han conseguido la mayoría relativa. Cuando vuelva a nacer quiero ser político español y así no tendré las derrotas y fracasos que he tenido en mi vida. El único que ha reconocido su situación personal de derrota ha sido Gaspar Llamazares, que a pesar de ser la tercera fuerza política se queda con dos diputados.

Después de la información el desayuno. Parecido al de ayer.

Ishite-ji.

Con el tranvía me voy a Dogo Onsen y desde allí, andando, a Ishite-ji. En el camino me encuentro con tres peregrinos que vienen de allí: sombrero cónico como los campesinos vietnamitas, bastón y mochila. Eso debe querer decir que son de los que lo hacen andando. Porque este templo es el número 51 de los 88 que se visitan. Fue construido en el año 728 por Tamasuni Ochi. La puerta de Niomon, que es del 1318, se considera tesoro nacional. Parece mentira que estas construcciones japonesas puedan conservarse tantos años, porque son de madera. Desde luego este país tiene todo muy preparado para los incendios, especialmente los castillos que he visitado.

Este templo ya no tiene nada que ver con los de Kioto pues es un lugar de peregrinación y no hay turistas. La guía dice que es el segundo más concurrido del circuito.

El nombre “Ishite” significa “piedra en la mano” y viene de la leyenda de que el señor de Matsuyama nació con una piedra en la mano. ¿Tenéis algo así en el santoral cristiano? Aunque sea apócrifo.

El conjunto son varios templos, una gran pagoda de tres pisos y otros lugares de rezos con santos de piedra cubiertos con toquillas y gorros de lana rojos. Tendría que viajar con un sintoísta y un budista para que me fuesen descubriendo todos los enigmas que voy encontrando.

En el recinto no paran de entrar peregrinos. Los que van con mochila deduzco que vienen andando o por lo menos por sus propios medios y van solos o en parejas. A veces aparecen grupos que vienen con bastones y como cada uno lleva un cascabel –forma parte de la dotación del peregrino- se les oye llegar desde lejos.

Uno de estos grupos se ha acercado a uno de los templos y han estado rezando en el exterior. Había uno que dirigía el rezo del grupo y llevaba unas maderas negras que golpeaba como lo vi hacer en Kioto. Deduje que era el párroco del pueblo que les dirigía en la peregrinación.

Peregrinos en Ishite-ji
Un par de mujeres me piden fuego para encender unas velas. Como ya hay velas encendidas imagino que no se debe encender una vela con otra. Al cabo de un cuarto de hora las veo con las velas apagadas buscando fuego. ¡Mira que son raras las religiones! ¿Realmente le molestaría a Buda que aquellas feligresas encendiesen una vela con alguna de las encendidas?

En el templo de Ishite.

Hay un gran Buda sobresaliendo de una colina cercana. Veo un camino que sale del recinto y que sube y lo sigo pero voy a para a otro sitio. Lo curioso es que a pesar de que hay bastante gente abajo no ha subido nadie más así que me quedo sin saber como se va hasta el Buda.

Intento hacer alguna foto de los peregrinos pero no consigo nada. Veo entrar a uno solitario y con mochila y le pido que me deje fotografiarlo. Estábamos en esto cuando se nos acerca una señora muy arreglada y nos da un trozo de papel-tela escrito y con un santo dibujado. No tengo ni idea de para qué es ni si tengo que pagar algo. Como no he pedido nada no pienso darle nada tampoco. A lo mejor es como el Domund. Allí estamos el peregrino y yo con el regalo en la mano oyendo a la señora. El oye con el significado de “oir” de “hacerse cargo, o darse por enterado, de aquello de que le hablan”. Yo con el de “percibir con el oído los sonidos” porque no me entero de nada. Sigo esperando para ver si el otro saca la cartera para dar dinero pero solo escucha. Allí he estado cinco minutos hasta que he decidido guardar el presente. Me hubiese gustado saber cosas de la peregrinación y que me explicase lo del camino de Santiago de Shikoku, pero a base de dibujos de los 88 templos solo he conseguido sacarle en claro que éste era el 51. Y eso ya lo sabía.

Peregrino en Ishite-ji.

Tengo un amigo al que le gustan estas cosas religiosas y le he conseguido una tablilla de una inscripción pero sin tener ni idea de lo que pone. Y no voy a intentar aprenderlo después de que se considera el japonés uno de los sistemas de escritura más complejos del mundo. Y encima tiene tres formas diferentes de escribirlo: el kanji, el hiragana y el katakana. Y además el romaji, o sea con caracteres latinos.

Del templo vuelvo al Dogo Onsen. Por el camino veo unas tapas de alcantarilla que tienen flores en su dibujo y que están pintadas de colores. ¿Recordáis la lucha de las alcantarillas azules de Madrid? “Aguirre las pintó de azul en una campaña para el ahorro de agua y Ruiz-Gallardón amenazó con ir a los tribunales”. Si ven las de aquí quizás fusilan al autor. Bueno como en época de paz no se puede hacer eso quizás le obligan a oír la COPE.

Tapa floreada de alcantarilla

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