En algunos hoteles el desayuno ha sido un buffet, en otros solo un té, en otros nada y en algunos era opcional. En éste de Fukuoka era de éstos últimos y al inscribirte te preguntan si quieres desayunar y te venden los tickets.
Llego al restaurante y el desayuno es de tipo japonés: una bandeja con un bol de arroz blanco, una sopita, un huevo duro, un cuenquecito con dos cosas vegetales, un sobre con unas tiras verdes oscuras y una bandejita con un trozo de tortilla francesa, un trozo de pescado y dos cosas blandas que no he sabido distinguir si era carne, pescado, vegetal o un invertebrado como una babosa cruda. O sea dos babosas. (more…)
La guía recomienda para comer un buffet en un gran edificio comercial. Y el mismo problema de siempre: hay una docena de restaurantes y no sé cual es porque todos tienen los nombres en japonés. Pregunto a unas señoritas. A veces es muy divertido. Es como si les hubiese preguntado un marciano por la sorpresa que muestran y luego por la alegría de que el marciano les hubiese preguntado precisamente a ellas. Me acompañan hasta la puerta del restaurante. Y yo venga “arigato, arigato” e inclinaciones de cabeza. Es que los únicos que tienen el nombre con caracteres latinos son los de comida occidental, sobre todo italianos. Claro que a nadie se le ocurre abrir un restaurante de comida británica y menos después de lo de Nagasaki, que los hambrientos preguntando que a quien se le había ocurrido lo del “porridge” y los curas chinos diciéndoles que eso era comida británica. En las cosas dulces occidentales la palma en cuanto a nombres se la llevan los franceses. De españoles ya expliqué lo del de Hiroshima. He leído que aquí hay uno de cocina española que se llama “Café Txoko”, aunque el propietario se llama Shimada-san
Ayer eché una ojeada a la tele para ver si me enteraba de la previsión meteorológica. En una cadena retransmitían un campeonato de patinaje artístico. No sé la categoría del evento pero era en Gotemburgo. Yo creía que eso era cosa de los americanos y los rusos, pero en el ratito que vi salió una coreana que se quedó la segunda, una japonesa que era la primera y otra que se quedó la cuarta de la clasificación. No sé si se considera deporte o no, pero es una cosa preciosa. Y las tres chicas que vi eran unas muñequitas orientales que se doblaban que daba dolor verlas. Pero me di cuenta que no era un espectáculo para mí.
Acabo mi tour religioso en el templo Kofuku. Fue el primer templo zen chino de Japón y el lugar de nacimiento de la escuela Obaku de la secta zen japonesa rinzai.
Estoy escribiendo el borrador en mi habitación del hotel. Es de noche y éste es el último piso, el 11, y desde la ventana tengo frente a mí una gran parte de la ciudad pues no hay ningún edificio delante. A mi izquierda el puerto y a lo lejos un puente iluminado que cruza la bahía. Y el cielo muy estrellado. Una gozada.