Dejo mi hotel y me voy al nuevo que es un ryokan. Ya conté que es como una pensión familiar de tipo japonés. He estado antes en dos y uno, el de Kioto, era normal y el otro una maravilla. En éste intenté reservar todos los días de mi estancia en Tokio pero sólo había estas dos noches. No es que haya estado cambiando como un loco de hotel. O como esos de las pelis a los que les persigue la policía o la mafia. Aunque en las ciudades de un país a las que siempre llego o parto intento tener un hotel de referencia e ir siempre allí. Así pruebo en varios hoteles hasta encontrar el que me gusta.
Este ryokan como muchos otros hoteles pequeños tiene unas horas muy especiales para registrarte. (more…)
Hoy hace un día precioso y da pena meterse en un museo pero es que estoy a cinco minutos andando desde el hotel y tampoco quiero perderme la facilidad de esa cercanía.
Después de la compra del té salgo a la calle y llueve bastante, así que me he quedado a comer en esos grandes almacenes, pero no en la sección de comida maravillosa sino en la planta dedicada a los restaurantes, que casi todos los edificios comerciales tienen. Como casi siempre hay un escaparate con las muestras y la verdad es que debe haber un par de fabricantes de muestras de plástico pues todas se parecen bastante, desde los más sencillos a los más elegantes. En su aspecto, que el precio sí que varía. Así que me decido por uno que tiene un plato algo especial. Me siento, me traen la carta y no está el de la muestra. Cojo al camarero y lo saco fuera para enseñarle el que quiero. Me explica, más o menos, que no está porque es un plato coreano.
Parece que la lluvia de ayer de Fukuoka ha llegado a Tokio. Ha sido un pequeño trastorno pero no se puede evitar. Un día así es ideal para ir a ver los museos de Tokio pues todavía no he visitado ninguno pero es lunes y están cerrados. Así que me dispongo a hacer un recorrido que recomienda la guía donde hay algo de calle y también de centros comerciales. Lo que pasa es que la parte de calle está tirando a barrio chino, pero no de chinos sino de puterío y un lunes así y por la mañana no creo que sea el ambiente “típico” que puedas esperar.
4. Los nombres de los coches.