Desayunamos y nos volvemos a encontrar con Maria Jesús. Despedida del hotel donde hemos estado francamente bien. Los empleados muy amables y eficaces y muy, muy limpio. Y barato. ¿Se puede pedir más? Pues con un poco más de desayuno y la sala comedor un poco más grande hubiese sido perfecto. En este hotel, como en el de Bhamo, había en la habitación un orinal pero sin asas. Imagino que será para que los que mascan betel lo escupan allí, porque si era para utilizarlo como orinal lo encuentro muy incómodo sin asa.
En un taxi-enano al autobús. En el camino veo dos taxis grandes y modernos conducidos por señoritas. Me sorprenden ambas cosas. Aquí casi todos los coches que hay –afortunadamente muy pocos- son Toyota Corolla traídos de Japón de segunda mano. Nuestro amigo Hiro se divertía mucho leyendo los letreros en japonés que seguían llevando. (more…)

Del tren al hotel. Es reconfortante volver a una ciudad porque al llegar ya sabes como es y si tu hotel está cerca o lejos de donde has llegado e incluso el precio que tienes que pagar por el transporte. Y si además el hotel te gusta y tienes reservada habitación, el éxito de la llegada es total.