
Hoy último esplendido desayuno en el hotel Anastasia: lo único esplendido de este hotel.
La cama, quizás de diseño para ese ambiente, tenía una cabecera de hierro que hacía imposible apoyarte en ella (como ahora estoy haciendo en el apartamento de Symi), sin un sillón para sentarte, y por supuesto ni una mesa para escribir. Pero lo peor ha sido el trato de los propietarios del que dejaré un comentario en Booking.
(more…)