En la habitación contigua a la nuestra hay una guapa jovencita que ha venido a Bali a hacer yoga y que además está sola. Sabemos lo del yoga porque el mozo-camarero-limpiador le dijo por la mañana cuando se marchaba: ”¿Al yoga?”. Además cuando llegamos ayer de la excursión ella estaba en su terracita haciendo unos virtuosos ejercicios de esos que te duelen las vértebras solo de verlos. Además como se deja –nos dejamos- los zapatos en un descansillo delante de la habitación, he visto que tiene tres pares: unas chanclas, unas playeras y una especie de botines abiertos y según los que no están se puede adivinar su actividad. (more…)