He dormido estupendamente. La ventaja de tener la conciencia tranquila, el piso sin hipoteca y mucho sueño. Se desayuna en un gran salón al lado de la recepción. En un rincón, y en plan decorativo, hay una centralita telefónica de las que salen en las películas policíacas en los hoteles de los años 40.
Compruebo que es el típico hotel de mochileros: los que están desayunando son todos jóvenes occidentales (muy jóvenes) excepto dos parejas de maduritos franceses. El desayuno sencillo, pero no ha estado nada mal. (more…)