Y así llega el tren. Como cuando vinimos no hay primera clase, solo “ordinary”. El convoy lleva tres vagones. Un empleado nos dice cual es el nuestro y los asientos que nos corresponden. Al intentar abrir la puerta del vagón se cae. ¡Menos mal que lo hace hacia dentro! Con el peso de una de esas puertas de hierro para tener una desgracia. Y además había un bulto en el interior que ha parado la caída. Así que la atan con unas cuerdas y la dejan abierta. (more…)