Decía Krugman el pasado día 2 en el New York Times hablando de la crisis: «And the people who should be steering us away from that abyss are out to lunch.» O sea que los que tienen que desviar el rumbo que nos lleva a ese abismo han salido a comer.
Claro que hablaba de EE.UU. dónde hay vivos debates sobre el estado de la economía y dónde nadie cree que está en una situación de gran solidez ni que sus bancos sean los mejores ni que las ayudas sociales no vayan resentirse por la crisis. O sea que son del tipo pesimista que describía hoy el antiguo Gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo cuando decía que es una buena medida pero que también habrá quienes se preguntarán el porqué el Gobierno ha tenido que subir la cuantía del aseguramiento de los depósitos bancarios. Los optimistas sabemos, sin embargo que todo volverá a la normalidad.
Marisa había leído en el libro de testimonios del hotel de lo que habían escrito otros huéspedes que el único defecto era el ruido. Es que está situado al lado del canal que sale (o entra) del lago. La galería donde estoy sentado escribiendo el borrador está a unos cinco metros del agua. Y a las cuatro y pico de la mañana ha pasado una barca a motor. Luego a partir de las cinco y media ya ha sido continuo. La dueña del hotel, que se las sabe todas, nos ha dicho, sin preguntarle, que hoy había muchas barcas porque era día de mercado aquí.