Después del magnífico desayuno que nos deja el cuerpo y el espíritu (ya sabes, las neuronas y las sinapsis) preparados para nuevas aventuras (un desayuno de “mohinga” ralamente ayuda) nos vamos al centro de Rangún.
Un señor “desmonta-motores” nos saluda afectuosamente, seguramente porque recuerda que Marisa le hizo una fotografía el primer día que llegamos. Creo que no hay otro país en el que a la gente le guste más que le fotografíen. (more…)